Para mi bebé
Hoy el universo cumple una de esas promesas silenciosas que hizo hace 17 años. Hoy naciĂł, una vez mĂĄs, mi princesa hermosa. đ€âïž
TodavĂa me emociona pensar que, cuando reciĂ©n naciste, fuiste a parar directamente a mis brazos. Yo fui quien tuvo el privilegio de sostenerte por primera vez. Y siempre me ha gustado creer que, entre tantas luces, voces y emociones, fui tambiĂ©n una de las primeras personas que miraste. No sĂ© si los reciĂ©n nacidos recuerdan esos instantes, pero yo sĂ. Y creo que nunca voy a olvidarlos. Y es curioso⊠porque han pasado diecisiete años y, aunque hoy eres una mujer maravillosa, para mĂ sigues siendo esa guagĂŒita diminuta con ojitos de aceituna que cabĂa entre mis brazos. Sigues siendo mi bebĂ© reciĂ©n nacida, mi pedacito de cielo, mi terroncito de azĂșcar, mi princesa hermosa, la regalona de su hermano mayor y, sin importar cuĂĄntos años pasen, siempre vas a ocupar ese lugar. Y si pudiera bajarte la luna o comprarte una jirafa para verte sonreĂr, lo harĂa sin pensarlo dos veces.
Siempre he pensado que el universo tiene maneras muy curiosas de unir a las personas. Hay vĂnculos que parecen elegidos antes de nacer, como si las almas se reconocieran mucho antes de encontrarse aquĂ. A veces me gusta imaginar que tĂș y yo ya nos conocĂamos en algĂșn rincĂłn del cosmos, y que ese dĂa, cuando abriste los ojos y yo te sostuve por primera vez, simplemente nos estĂĄbamos reconociendo otra vez.
QuizĂĄs por eso siento que protegerte nunca fue una obligaciĂłn. Fue algo completamente natural
Que este nuevo año te encuentre rodeada de personas que cuiden tu corazón, que el universo siga alineando caminos maravillosos para ti y que la Luna, tu eterna compañera de viaje, te recuerde siempre que las almas mås sensibles también son las mås fuertes.
No pierdas nunca esa luz. No permitas jamĂĄs que este mundo te convenza de endurecerte para encajar. Tu mayor fortaleza estĂĄ precisamente en esa mezcla tan hermosa entre inteligencia, sensibilidad, fortaleza y dulzura. Sigue haciĂ©ndole caso a esa brĂșjula invisible que llevas en el alma
Quiero que sepas que, pase lo que pase, siempre voy a estar aquĂ. Celebrando tus triunfos, sosteniĂ©ndote cuando la vida pese un poco mĂĄs, riĂ©ndome contigo, aconsejĂĄndote cuando me lo permitas y recordĂĄndote, una y mil veces, lo valiosa que eres, porque ser tu hermano mayor ha sido uno de los regalos mĂĄs lindos que me ha dado la vida⊠Y si alguna vez dudas de ti, recuerda que existe alguien que ha creĂdo en ti desde el primer segundo de tu vida ⊠pues yo đ
Si hay algo que me llena de orgullo es la persona que eres⊠No solamente porque seas increĂblemente inteligente, que lo eres. Siempre me sorprende la facilidad con la que aprendes, la profundidad con la que piensas y la curiosidad que tienes por entender el mundo. Pero lo que mĂĄs admiro de ti ni siquiera se puede medir con notas.
Admiro tu inteligencia emocional, tu capacidad para sentir sin dejarte consumir por las emociones. Para escuchar. Para comprender. Para cuestionarte las cosas. Para tener empatĂa en un mundo donde muchas veces pareciera que eso escasea, y eso, para mĂ, vale oro.
Gracias por regalarme el privilegio de ser tu hermano mayor. Gracias por dejarme sentir ese orgullo inmenso cada vez que te veo crecer. No sabes cuĂĄnto disfruto verte convertirte, año tras año, en una mujer tan hermosa por dentro y por fueraâŠ
Y nunca olvides estoâŠ
Podrån pasar diez, veinte o cincuenta años.
PodrĂĄs recorrer el mundo entero.
Podrås cumplir todos tus sueños.
Pero para mĂ siempre habrĂĄ una imagen que ninguna otra podrĂĄ reemplazar: la de una guagĂŒita reciĂ©n nacida que un dĂa llegĂł a mis brazos⊠y sin saberlo, se quedĂł para siempre con una gran parte de mi corazĂłn.
Te amo infinitamente, mi bebé.
Feliz cumpleaños. đ€












