Desde hace mucho tiempo mi novia me ha pedido que veamos Fragmentado (Split), pues había escuchado que era una película muy interesante que trata sobre el trastorno de identidad disociativo. Para quienes no lo conozcan, pueden obtener una mirada corta a este espectacular ejemplo. Finalmente decidimos verla.
La película se centra en el actor James McAvoy que interpreta a una persona con 23 distintas personalidades. Estas personalidades conviven paralelamente, pues cada personalidad sabe de la existencia de las otras. Sin embargo, la persona a lo sumo puede hacer emerger dos personalidades para que tengan conversaciones (a lo Norman Bates con su madre en Psicosis). Durante la película, aparecen distintos conflictos e interacciones entre las personalidades. El centro de estos conflictos es el de Dennis, que a su vez sufre de trastorno obsesivo compulsivo, y la Sra. Patricia, quienes idean un plan para secuestrar niñas impuras y llevar a cabo un plan absolutamente macabro realizado por una nueva personalidad que hasta el momento había sido desconocida por la terapeuta que trata al paciente.
La película narra el desenlace del secuestro y la fuerte interacción entre algunas de las personalidades, tres niñas secuestradas y la terapeuta. Encuentro particularmente interesante que la historia resalta que el trastorno de identidad disociativo explota al máximo la capacidad del cerebro y del cuerpo. Desde el punto de vista clínico, y no cinematográfico, se plantea un debate sobre las capacidades de personas con trastorno de identidad disociativo. Adicionalmente, se encuentra la pregunta de usar el cuerpo y la mente humana para alcanzar un estado a lo Übermensch de Nietzsche.
Aquí comienzo a romper esta publicación: es emocionante mirar como James McAvoy adopta las distintas personalidades en su actuación, pero más allá de eso, la trama de horror/suspenso no es muy original: se mantiene a la audiencia observando una cacería realizada por un “loco” que adquiere capacidades súper humanas. Lo morboso de la película es que se usa una condición mental real y existente para generar terror. Esto es lo que atrae de la película. Usualmente, las películas de terror están llenas de estupideces: espíritus, fantasmas, posesiones y un montón de patrañas ilógicas e irreales con sustos baratos (¡pero que asustan!). Fragmentado, por el contrario, trae el terror muy cerca debido a que el trastorno de identidad disociativo es real, y como si no fuera poco, dentro de la película, la terapeuta es una científica que valida aún más la idea de que situaciones como las mostradas en la película son perfectamente plausibles en el mundo real. Eso sí que da miedo...
Hasta aquí debe leer el lector que no ha visto Fragmentado (y también Psicosis) para evitar saber mucho sobre la película antes de verla.
Aquí comienzo realmente a exponer el porqué de escribir esta publicación. El arte tiene un inmenso impacto en la sociedad. Aún más si se trata de blockbusters como Fragmentado. La película simplemente refuerza estereotipos sobre personas con trastornos mentales que provocan miedo y rechazo por parte de las personas cuerdas. Esto no quita que sea una película interesante. Sin embargo, decidí indagar un poco sobre el trastorno de identidad disociativo y desmentir o aclarar algunas cosas mencionadas en la película.
Kevin, quien es la personalidad original, sufre maltratos cometidos por su madre desde muy niño. Con tan solo tres años, nace la personalidad de Dennis, con un trastorno obsesivo compulsivo que hace de Dennis una persona completamente ordenada y pulcra que se activa para proteger a Kevin de los enfados de su madre. Aquí, un trauma infantil de maltrato provoca el trastorno de identidad disociativo en Kevin. En la película se expone cómo dos de las personalidades de Kevin, Dennis y la Sra. Patricia, colaboran con La Bestia, la personalidad número 24, para controlar a todas las otras personalidades y así poder cometer asesinato y canibalismo en nombre de La Bestia. La “locura”, refiriéndome a las ganas animales de matar, aparece como consecuencia del trastorno de Kevin. Esto se diferencia, por ejemplo, de la locura de Norman Bates, quien asesina a su madre y su padrastro debido a celos, y después secuestra el cadáver de su madre para finalmente adoptar su personalidad. Aquí, el trastorno es una consecuencia de la locura, al revés del caso de Kevin. La irresponsabilidad del director de usar el trastorno como motor de violencia incontrolable ha sido criticada bastante. A continuación hablaré sobre qué tantos cambios fisiológicos puede tener el cuerpo cuando hay cambios de personalidad en personas con trastorno de identidad disociativo y también sobre qué tan violentas son las personas con trastornos mentales.
Durante la película, la terapeuta hace ahínco en que los pacientes con trastorno de identidad disociativo pueden presentar cambios fisiológicos importantes. Da como ejemplo una ciega que tiene personalidades que pueden ver y argumenta que el nervio óptico se regeneró únicamente por la capacidad cerebral de esta persona al crear dichas personalidades. Por otra parte, Jade, una de las 24 personalidades de Kevin, es la única que sufre de diabetes y debe inyectarse insulina, a pesar de que las 24 personalidades comparten el mismo cuerpo. También, el caso más estruendoso es el de La Bestia. Cuando La Bestia se hace presente en el cuerpo de Kevin, sus músculos se vuelven venosos y llenos de fuerza, su piel se hace gruesa como cuero de rinoceronte, sus piernas y brazos se vuelven ágiles, rápidos y resistentes, tiene una increíble tolerancia al dolor, puede trepar paredes como la más diestra de las arañas y es sediento por matar y comer carne humana. Es tan fuerte que una de las niñas secuestradas le dispara a quemarropa dos tiros de escopeta y La Bestia no solo sobrevive sino que puede seguir con la misma fuerza.
Lo que es verdad es que cambios tan drásticos en la fisiología no son posibles. Sin embargo, hay evidencia científica de que las habilidades visuales pueden presentar variaciones importantes en personas con trastorno de identidad disociativo (e.g. ver acá y acá). Adicionalmente, reseñas como Aspectos Psicofisiológicos del Desorden de Múltiple Personalidad de Philip Coons, muestran que las múltiples personalidades de una persona presentan diferencias significativas en los síntomas físicos: dolores de cabeza, síntomas en la conversión entre personalidades, cambios de voz, actividad de convulsiones, dolores inexplicados o insensibilidad al dolor, alteración en la mano más diestra o en la caligrafía, alteraciones respiratorias, trastornos gastrointestinales como la anorexia o la bulimia, irregularidades menstruales, disfunción sexual, condiciones dermatológicas que incluyen respuestas alérgicas inusuales y diferentes respuestas a medicamentos.
Naturalmente nace la pregunta de si la mente puede controlar aspectos fisiológicos del cuerpo y cómo se puede guiar al cerebro para provocar cambios fisiológicos específicos. Hay algunas investigaciones clínicas al respecto, como el uso de la Plena Consciencia para controlar el síndrome de abstinencia y también desordenes alimenticios.
En este sentido, es claro que Fragmentado exagera este aspecto de la dominación de la mente sobre el cuerpo.
Por otra parte, la pantalla chica y grande han abusado usualmente de los estigmas hacia las personas con enfermedades mentales y los relacionan con violencia desatada e incapacidad de autocontrol, lo cual finalmente se desencadena en crímenes horrendos. De hecho, hay una gran cantidad de material científico apuntando a que personas con trastorno de identidad disociativo no son más propensos que la gente “normal” a cometer actos de violencia.