"El suspenso es como una mujer. Cuanto más se deja a la imaginación, más emoción."
Alfred Hitchcock.
Creación digital,(AI): MAVi.
Sueños y fantasmas. El arte de soñar.

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"El suspenso es como una mujer. Cuanto más se deja a la imaginación, más emoción."
Alfred Hitchcock.
Creación digital,(AI): MAVi.
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—"No puedo dormir" — susurra. Impactado estuve inmovil mientras me abrazaba creyendo que fue un sueño, una sorpresa al despertar fue tener en mis manos el vestido con el cual la enterraron.
N.P.
Amigos, acabo de subir #video nuevo a mi #canal de #YouTube en una #exploracion en el sendero del diablo en #zapopan #Jalisco #México 👇🏻😱
Víctima de lo ajeno
Mientras esta inefable trama y espera del día a día acontecía sobre mí en nulos pensamientos, recordé que merodeaba silenciosamente por las calles sin ningún destino aparente salvo divagar sobre el futuro contemplando ideas sin firmeza sobre la realidad: la ansiedad lentamente agujereó mi pecho y devoró mis entrañas de la cordura hasta quedarme entumecida e indistinta de las farolas a los que nadie presta atención. Inesperadamente, me topé con aquel ayudante encargado de realizar las fotografías profesionales para el Dr. Ruellan; tímido, extraño de lo más ajeno; misterioso, intentó descifrarme; tierno, aunque no me lo podía explicar; maduro, con un rostro sin marcas. ¿Qué hubo detrás de aquellas intenciones? ¿De qué trató este final? ¿Fui parte de sus horas extra de trabajo?
Acostarse con una paciente que no conoce, recostarse sobre senos vírgenes, amordazarse él mismo con sus confesiones idílicas o comprometerse con la cárcel de mi alma. A través de estos párpados míos, que desfigurados con maldad por un orden natural irrestricto que no tolero; de esta mirada mía, que me niego a aceptar con recato, y sin gracia alguna me pierdo con temor; que acaben los días para desaparecer de mí este talón de Aquiles, que roba el protagonismo de mi apariencia entera. La marca del Dr. Ruellan era mi única esperanza, para una edad como la mía donde la armonía de mi físico debería centellear los espejos más robustos de las vidrierías. En medio de nuestro silencio, en la habitación del hotel sostenidos por el frágil catre, yacíamos desnudos revelando historias detrás de cada marca indeleble en la piel. Lo observé dirigir su mirada hacia mis párpados, como si únicamente fuera lo único que existiese en mí, como si allí se ubicase mi alma, mi conciencia, la razón de mi ser, mi todo y mi nada. ¿Cómo es posible que tomó entre su boca mis párpados como si fuera un manantial? Acaso no ve que sus palabras solo acomplejan mi pena, es fácil decir que no lo haga cuando él no está en mi posición. Dime si me ves y escuchas mi silencio, si entre él ves el odio de mi cuerpo entre la imperfección, dime si sientes el rugir de cadenas que me atan contra tus besos al odio de este miedo que me hace enmudecer. No, no lo haces, no me escuchas y no ves, clavas uno a uno tus besos contra el frío de mi piel entre mis párpados y declaras como loco empedernido que amas mi imperfección y aquello por lo que muero en la condena del silencio, entre el reflejo de lo dices y lo que ves.
Creo que su trabajo terminó seduciéndolo hasta tal punto de convertir mis párpados en un fetiche. Por ello, me rogó que no me operase, que desista y acepte con resignación ser su modelo eterno del quirófano. Ahora que sé el antídoto para su obsesión, siento que he sido una víctima de lo ajeno, mis párpados nunca los sentí míos, probablemente esto cambie cuando me opere.
Quinto escrito de la serie "Micro-relatos".

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Nadie en el archivo parroquial recordaba exactamente cuándo apareció la máquina lyep, pero todos coincidían en que no estaba allí el invierno anterior, cuando el sacristán (un tal Ibarra, o quizá Ibáñez) había muerto de un modo impropio, con la boca llena de uvas negras y la mirada fija en un punto que nadie más veía.....
por Carlos Arrunta y Adán Sacha I. El Gabinete de la Usina Nadie en el archivo parroquial recordaba exactamente cuándo apareció la máquina l
¿Qué mas?
¿Qué más quieres que diga, si ya dije que muero por ti?, si ya te dije que no puedo ser tu amigo; porque esto que siento no lo puedo ignorar, muchos dirán que si en verdad te quiero como lo digo, no me importara no ser correspondido, con tal de tenerte en mi vida, pero no puedo, trate de permanecer a tu lado con lo único que me puedes dar, una amistad, pero dime ¿Cómo hago para que mi corazón no se emocione al verte?, ¿Cómo detengo los latidos que van en aumento?, ¿Cómo paro todo esto que me haces sentir, si tan solo con tu presencia yo derrito de amor?.