Basado en: La Leyenda de Korra – Libro 2 Espíritus, Capítulo 5: "Pacificadores"
Humo y Ceniza | Fragmento 02
• El Precio de la Supervivencia
El regreso de Asami no trajo la calma que yo esperaba. Se veía agotada, con la mirada endurecida por el frío y los conflictos que detalló apenas cruzó el umbral de la mansión.
Me habló de Unalaq, de los arrestos injustos en el Polo Sur y de cómo la guerra civil estaba desgarrando a su gente. Mientras Kaito escuchaba fascinado, yo solo podía pensar en lo frágil que se había vuelto nuestra seguridad. Asami me confesó que la empresa estaba pendiendo de un hilo y que este viaje, lejos de ser la solución, solo había añadido más sombras a su panorama.
•••
Esa misma noche, el hambre me obligó a ponerme la máscara de nuevo. No sabía cuando volvería Asami así que no había suficiente para los tres.
Aún con todo eso, salí como Mononoke, deslizándome por los tejados mientras la ciudad hervía con la marcha de Korra contra la invasión del Norte. Me detuve a una distancia prudente del edificio donde Mako montaba guardia. Lo vi allí, con su uniforme de policía, y sentí una mezcla de desdén y extrañeza.
Ya no era aquel chico que yo admiraba en el ring de Pro-Control; ahora solo era el exnovio de mi mejor amiga, el novio del Avatar y, por lo que veía, un hombre que no sabía cómo mantener una relación estable sin causar un desastre.
—Eres patético flamitas —susurré para mi.
De repente, un grupo de maestros atacó el lugar. Me quedé inmóvil en las sombras, recordando la advertencia de Asami sobre no dejarme ver. No hice nada por intervenir. No nos conocíamos; para él, yo solo era una criminal más si me llegaba a ver, y yo no podía permitirme el lujo de ser arrestada y dejar a Kaito solo por alguien que apenas podía poner en orden su propia vida.
Me limité a ser una espectadora silenciosa antes de desaparecer en la oscuridad.
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Al día siguiente, Asami llegó a casa después de una reunión con Korra, Bolin y aquel excéntrico millonario, Varrick. Me contó que él le había propuesto una solución desesperada: volver a fabricar meca-tanques para enviarlos al Sur como apoyo militar.
—No creo que sea una buena idea, Asami —le dije, sintiendo un nudo en el estómago—. Tengo un mal presentimiento sobre esto. Esos tanques son la marca de tu padre, lo que destruyó la marca de industrias futuro y casi nos cuesta la vida.
—Ya acepté, Kana —respondió ella, evitando mi mirada—. No teníamos otra opción si queremos salvar la empresa.
—Entiendo eso, pero... Pudiste preguntarme al menos. Yo pude darte mi opinión antes de decidir.
—No tenemos dinero ni para comida, Kana. Y pronto cortaran la luz si seguimos sin hacer una sola venta. Lo hago por nosotros..
Sus palabras me golpearon como un bloque de hielo. Me molestó que lo decidiera por su cuenta, ignorando que yo también estaba implícita en Industrias Futuro ahora; mi seguridad y la de Kaito dependían de ese nombre tanto como la suya.
Apreciaría que me hubiera tomado en cuenta antes de vincularnos de nuevo a las máquinas de guerra de Hiroshi, pero la desesperación parecía haberle nublado el juicio.
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Lo que ninguna de las dos sabía mientras la tensión crecía entre nosotras, era que la lealtad de Mako hacia la ley ya estaba causando grietas irreparables en el Equipo Avatar. Él había delatado los planes de Korra ante el Presidente Raiko, un secreto que solo él y Beifong compartían por el momento. Para nosotras, Mako seguía siendo simplemente el policía que patrullaba las calles, sin sospechar que su honestidad pronto nos pasaría factura a todos.















