Ante su comentario hizo una pequeña mueca, sin saber que decirle realmente pero entendiendo su punto. Andy siempre había deseado ser reina, tener la corona en su cabeza, pero sabía que era diferente cuando el peso se llevaba de herencia como Uriah y siempre había admirado lo bien que llevaba todo, o aparentaba, claro. —¿Lo es? —preguntó dudosa, sin conocer la dinámica que usaban los príncipes para eliminar a sus compañeras. Que Aurore no estuviera le hacia ese ruido y le daba algo de miedo ser eliminada, pero se lo estaba pidiendo de todos modos. Dejó escapar un largo suspiro, queriendo expresarse sin pelos en la lengua pero temiendo de las consecuencias. Poco le importaba a Andy las castas y todo eso, pero no le gustaba la traición a sus propios reyes. A Uriah sobre todo, a una persona que la trató bien siempre. —No quiero… no quiero que mis compañeras pasen un mal momento por esto de las nominaciones. —admitió y miró el asiento del piano, ese que usaba muy seguido. Se sentó ahí, mordiendo el labio incomoda y nerviosa, como no lo había estado antes. —¿Mi casa? —preguntó al instante al escuchar esas palabras. No tenía en cuenta su casa ni nada de eso hasta que el chico lo comentó y recordó todo lo que supuestamente la esperaba en Ottaro. —No… no es eso. No tengo idea como está mi casa, osea, la gente en ella… sé que mi gato come bien —comentó sin mucho sentido, porque era el único integrante de su familia que quería. Dudó unos minutos antes de hablar y suspiró, pensando si era mejor hacerlo rápido en vez de todas esas vueltas. —Siempre, sin importar en que situación me encontraba, he querido decirle la verdad. Serle completamente sincera porque yo aspiraba a una relación así con usted. Y si bien no se dio… no quiero mentirle u ocultarle cosas cuando cree que no lo merece. —tomó aire y sacó la bandita con rapidez de la herida. —Pero me gusta otra persona.
"No te lo puedo prometer como un hecho, pero..." intentarlo no sería en absoluto un sacrificio para el mayor, y con ello no perdía absolutamente nada, aunque suponía necesario algo de presión, un poco de palabra, pero no lo ve imposible. "Ah" pausa, apretando de manera momentánea sus labios, aunque no está en absoluto de acuerdo en la manera en que se desarrollan las cosas, lo considera casi una lucha perdida en la cual ni su opinión ni la de sus hermanos tiene algún tipo de peso, aún así, no es un cambio tan drástico. "No es por sacarle importancia a tu acto, pero las nominaciones van a seguir, contigo eliminada o sin ti eliminada, ¿entiendes?" no se puede en absoluto salvar o cambiar esa realidad a futuro y presente. "Y voy a ser más sincero contigo, ésto ya venía sucediendo, sólo que ahora es público quién es nominada, entiendo que es un momento raro y bastante incómodo, me imagino" piensa, aún así, es imposible saber del todo qué se siente estar en zapatos ajenos, de ella y el resto de féminas hundidas en esa ruleta rusa. Enarcando sus cejas, descarta rápidamente entonces esa opción, sin segundas apuestas sobre los motivos ajenos hasta finalmente escuchar cada palabra con atención. Con una suave sonrisa. “No me tienes que rendir explicaciones” se sincera, pese a que es verdad la posición de la jerarquía, el reglamento, es claro que el primogénito no lo sigue a pie de la letra y no pide explicaciones. “Pero agradezco tu sinceridad” pausa, un breve momento de silencio de su parte, llenando sus pulmones de una bocanada de aire, no es el fanático de los rumores ni de las noticias amarillistas, pero pequeñas piezas comienzan a tomar forma al interior del pensamiento. “Es una buena noticia, ¿lo sabes, hm? Me refiero a que si es algo que te hace feliz, es bastante bueno” toma una pausa, espera ser alivio para los nervios que parecen alterar a la fémina, pero pronto se delata que aquí viene la parte sincera y, para la fémina, posiblemente negativa. “No tendría problemas en ayudarte de que salgas lo menos afectada de ésto, porque creo que sabes de las reglas, ¿verdad?” y pueden ser peor de lo que se cree si no hay intermediarios y cuidados previos.