La carcajada brotó de manera sencilla de su garganta; aquel juego que les tendía de los hilos a más de uno, en su caso no siendo nada más que un chantaje, casi, mientras que para otras personas bien podía ser una oportunidad, riesgo. —¿Sabes? Ese no suena a un argumento muy bueno.— Porque, claro, su visión de cómo se manejaban las cosas en Illéa no era la más positiva. —¿Consecuencias como el karma?— Cuestionó en tanto oía con atención lo que la seleccionada profesaba; él mismo teniendo más de un conflicto al respecto, las creencias propias teniendo diversas vertientes. Sus hombros se encogieron, él mismo un tanto sorprendido por la dirección que había tomado la conversación. —Quizás para saber si podía obtener algo al arriesgarme, si valía la pena.— Pequeña risa abandonó sus labios, su atención desviándose al vaso que reposaba entre sus dígitos, el primer trago que probaba aquella velada, uno que le había durado bastante. —Lo siento, solo estoy divagando.—
--- Ser una muñequita de la realeza, no, claro que no, pero al menos puedo comprar una casa para mi madre ahora --- Eleva el hombro dejando en claro que al menos obtenía una recompensa --- Tampoco es tan terrible como parece --- Mentía gradualmente, le parecía horrible estar tan expuesta constantemente, principalmente porque era alguien que disfrutaba de vivir en las sombras y en los papeles secundarios de las personas. Ahora había perdido eso, porque ahora era Celia J Buntovnick, la seleccionada de Likley, la que se lío con el príncipe Isaiah y tuvo una cita con Uriah, no era más ella misma, era del pueblo. --- No, no --- Se siente incómoda, había confundido la palabra, hacía rato que no sentía ese malestar que destilaba su propia falta de escolarización --- Coincidencia, quise decir --- Respira hondo desviando la vista, maldiciendo por dentro, a ver si lo hacía par afuera y terminaba insultando al príncipe sin darse cuenta. --- ¿Sabes? --- Comenzó sin la espera de una respuesta --- Isaiah me dijo que tengo que ser más positiva, así que lo intentaré --- Exageró, aunque CJ era mayormente negativa con ella misma, con su vida, para ella los demás podían hasta lograr alcanzar a la luna si saltaban muy alto. --- Quizás si valga la pena, al menos, sabrás que lo hiciste --- Reprimió una risa nostálgica --- Mi padre una vez me dijo que las cosas terminan valiendo la pena en algún punto de nuestras vidas --- Respira hondo, nostalgia --- Pero allá tú --- Desintegra ese aire que se provocó ella misma --- ¿Pensaste al menos qué es lo que ibas a arriesgar? --- Curiosa vuelve a enfocar en el contrario la conversación.