ღJealous
ღ Present
El constante golpeteo de sus pies contra la duela de madera estaba enloqueciendo a todos en la biblioteca, y es que entre todo ese silencio el inocente sonido se escuchaba como un fuerte tambor. Lu Han suspiró y detuvo su impaciente movimiento optando por recoger sus cosas y marcharse de ahí antes de que la encargada le pidiera que se retirara, él tenía dignidad.
Solo faltaban quince minutos para que su jornada escolar terminara, y había tenido una hora libre pero por algún motivo no los dejaban salir de la institución, así que cuando la campana sonó, no tardó en tomar su mochila y salir corriendo para arreglarse para su cita de esta noche. No importaba que faltaran siete horas con cuarenta y siete minutos, él necesitaba mucho tiempo para arreglarse pues aún necesitaba ir a la estética para terminar la nueva tintura de su cabello con el que esperaba sorprender a su (desde hace un año) novio, Sehun.
Mientras se encontraba en la estética recibió el mensaje que le hizo acelerar el corazón, un simple “Te veo en la noche” fueron las que lo emocionaron al punto en que no podía esperar a que fuera la hora.
Esa noche había sido invitado por su novio a una fiesta, aunque Sehun fuera un universitario y él a penas estuviese en la preparatoria, no se había negado a aquello. Casi nunca podía tener citas con él así que cada oportunidad contaba. Vistió sus siempre pantalones negros ajustados, con una playera blanca manga corta con un estampado al frente y encima un ligero saco con mangas a ¾ que arremangó hasta los codos. Revisó su imagen antes de salir a la calle y tomar un taxi rumbo a su destino.
Su primera sensación al llegar fue la de desorientación, la mansión donde se estaba llevando a cabo la fiesta era enorme, la música se escuchaba fuerte incluso hasta afuera y las luces neon era lo que iluminaba todo el lugar, montones de chicos y chicas estaban por todos lados, con bebidas en las manos, riendo o incluso haciendo juegos extraños que él no llegaba a reconocer. Mientras se adentraba entre el tumulto de gente, su mirada viajaba por todos lados en busca de su novio al que no veía por ningún lado.
“Estoy aquí”
Envió en un rápido mensaje antes de sentarse en el primer asiento libre que encontró a su paso, sin importarle quién estaba a su lado.
Ser popular tenía ventajas, o al menos eso pensó hasta hace un año atrás. Donde conocer chicas e ir a continuas fiestas para perder el conocimiento a causa del alcohol pasó a segundo plano. Ya no necesitaba de aquello pero aun así no podía simplemente desaparecer del “ojo público”, no cuando en la universidad mantener un status era tan difícil. No bastaba con ser atractivo, debías saber con qué personas codearte. Y él tenía eso dominado.
Por primera vez en todo el tiempo de relación que tenía con el joven chico de preparatoria se animó a invitarlo a una de las tantas fiestas que se presentaban en casas de algunos universitarios de último grado. Un texto con la ubicación del lugar bastó para reafirmar la invitación, SeHun no era una persona cursi, de eso se encargaba LuHan en la relación.
Una chaqueta sobre una sencilla camisa blanca, jeans algo ajustados y rotos a la altura de la rodilla. Sencillo pero le lucía, y no lo sabía solamente por mirarse en el espejo (lo cual sí hizo) más bien fue a causa de las miradas que muchas mujeres y algunos chicos le brindaban mientras se abría paso entre el mar de gente que se movía al ritmo de la música dentro y fuera de la residencia.
— Tsk, donde mierda te metiste.
Chasqueó la lengua, y recorrió cada centímetro del lugar en busca de su novio. Sabía que era mala idea invitarlo, y el temor de que su linda pareja atrajera atención no deseada le hizo hervir la sangre. Sus dedos se movieron con rapidez sobre la pantalla de su teléfono móvil, llamando.
“¿Dónde estás?”
Habló casi gritando, a causa del fuerte ruido que le impedía escuchar la voz al otro lado del móvil. Maldijo internamente (de nuevo) hasta que su expresión se fue relajando. Finalmente lo ubicaba. Sentado, con la mirada perdida y quizá algo asustado además de nervioso.
“Olvídalo, te estoy viendo”.
Colgó, y finalmente terminó de recorrer la distancia que les separaba.
— Creí haberte dicho que nos veríamos en la entrada, LuHan. No vuelvas a hacer esto.
Sin saludos ni bienvenidas, una advertencia que era necesaria fue lo primero que dijo apegado al oído del menor. . Pero su ira fue disminuyendo conforme sus ojos se perdían detallando el atuendo que portaba su pareja. Demasiado seductora la manera en que esos pantalones se ajustaban a sus piernas. No tendría problema con ello sino fuera porque no era el lugar apropiado para ponerse esas prendas.
— Creo que me equivoqué al invitarte.
Sentenció, bufando mientras cogía el vaso de un sujeto que pasaba por ahí sirviendo bebidas. Y dio un largo sorbo, sintiendo el alcohol bajar por su garganta.
Antes había estado ansioso por la fiesta, pero ahora que se encontraba sentado junto a un desconocido por demás ebrio, entre un montón de gente desconocida ingiriendo sustancias conocidas y desconocidas para él, pensó en que quizás había sido una mala idea, quizás debió haber rechazado la invitación cuando su novio se la hizo. Pero Sehun nunca lo había invitado a ningún lado, cuando menciono sobre invitarlo a algún lado ni siquiera pudo atención del resto, solo aceptó con la emoción inundando su sistema.
Salió rápido de sus pensamientos cuando sintió el móvil vibrar entre sus dedos, su rostro se iluminó al notar que se trataba de su novio y rápidamente contestó solo para no escuchar nada
— ¿Se Hun? ¿Me escuchas? — Exclamó contra la bocina pero al revisar solo se dio cuenta que el contrario había colgado, soltó un largo suspiro y estaba en el proceso de guardar su móvil cuando escuchó su grave voz gritándole, sintió una opresión en el pecho al escucharlo tan molesto y solo pudo agachar la mirada mientras trataba de controlar sus sentimientos, sabía que a él no le gustaba que él fuera tan sentimental así que no se iba a permitir llorar en ese lugar, eso solo lo avergonzaría y haría que Sehun se enojara aún más con él. Era lo que menos deseaba.
Levantó nuevamente la mirada al notar que lo observaba de arriba a abajo, el nerviosismo se apoderó de él ¿Qué pasaría si no le gustaba su atuendo? Lo había escogido cuidadosamente para él pero conforme observaba su expresión fruncirse estaba cada vez mas inseguro sobre su ropa. La guinda de la torta fueron sus palabras, sus ojos se abrieron en sorpresa ¿Se estaba arrepintiendo de invitarlo? Llevaba menos de quince minutos en ese lugar y ya había hecho enojar a Sehun al punto qur se arrepentía de haberlo invitado, se sentía destrozado y probablemente su lenguaje corporal lo delataba, nuevamente con la mirada gacha y las manos entrelazadas al frente.
— Puedo ir a casa a cambiarme de atuendo si éste te molesta —
Dijo en voz baja, a penas lo suficientemente alto para que el más alto lo escuchara.
— Puedo regresar a casa y quedarme ahí si no quieres verme aquí... N.. No hay problema —
Respondió y ésta vez no pudo evitar que su voz se quebrara un poco al final de la línea. Estaba triste, lo había arruinado todo en menos de quince minutos, había escogido mal su atuendo haciendo enojar a Sehun, quizás el realmente debería irse de ahí.
El alcohol resbalando por su garganta, sabor amargo pero que le encantaba pues conseguía ser un tranquilizante y provocaba que perdiera la razón, llevando al olvido cualquier tipo de problema que interrumpiera sus pensamientos.
La baja voz del menor alteraba los nervios del pelinegro y ello quedó demasiado claro cuando le miró, dando una amenaza silenciosa que al parecer pasó desapercibida pues el suave y tembloroso timbre de voz se repitió. LuHan debía estar loco si creía que le iba a permitir regresar solo a casa, vestido así, provocando a todo ser que se cruzara en su camino.
— Ya deja de decir estupideces, no me hagas quedar en ridículo. — Se expresó, murmurando contra su oído, inhalando el olor a shampoo en su cabello. Le encantaba cada parte de su novio pero al mismo tiempo detestaba que fuera tan inocente y en contadas ocasiones manipulable.
Conseguir la calma no parecía tan difícil cuando ambas manos se posaron sobre los hombros ajenos, brindando un masaje con las yemas de sus dedos. Tan voluble que a veces asustaba pero el castaño lo podía todo, en segundos convertía una ventisca en huracán.
— Hey, ¿quién es el pequeño?
Uno de sus amigos de curso mayor se acercaba, claramente ebrio y señalando a su chico se aproximaba. Nuevamente el juego de las apariencias daba inicio y el pelinegro debía controlarse aunque detestara la manera en que aquel hyung posaba sus ojos sobre LuHan que parecía inmune a esas sonrisas lascivas.
— Es mi novio. — Respondió, haciendo énfasis en el “novio” para que permaneciera totalmente claro. — Pero creo que no vamos a permanecer demasiado aquí, no se siente bien. — Sentenció sin más, ignorando cualquier palabra que pudiera emitir el menor. Ambas manos seguían moviéndose contra esos menudos hombros pero cada vez con mayor fuerza, apretando la zona buscando una descarga al enojo y frustración que emergía dentro de él.
Tomó una profunda respiración al recibir la advertencia, Sehun tenía razón y él debía dejar de comportarse como un niño y dejarlos en ridículo a ambos, su novio era un universitario y su responsabilidad era cuidar su imagen también, y en ese momento no lo estaba haciendo. Su mirada viajó por toda la casa, quería buscar un baño para poder tener un tiempo para relajarse un poco y controlar sus emociones, pero siendo el lugar en dónde estaban, Sehun no lo iba a permitir, así que se mantuvo a su lado tomando profundas respiraciones hasta sentir el nudo de su garganta desaparecer.
Todo fue más fácil para él cuando sintió las manos de Sehun en sus hombros, eso siempre le relajaba y en ese lugar no era la excepción, sabía que el mas alto lo hacía por el bien de ambos, no quería que quedara en ridículo frente a un montón de desconocidos, realmente se preocupaba por él.
Cuándo ya se encontraba en calma, incluso una pequeña sonrisa se había formado en sus labios, las comisura inclinas hacia arriba y se encontraba mucho más relajado, iba a llamar al castaño cuando alguien interrumpió, un chico de apariencia mayor a Sehun; aunque le mitad de la gente se veía mayor a Sehun; y que claramente estaba muy ebrio. No era muy afine a las personas ebrias, no siempre le agradaban porque eran muy maleducados e invadían su espacio personal, pero parecía ser un mayor de su pareja y él debía ser educado justo como sus padres le habían enseñado.
Estaba por presentarse cuando Sehun lo interrumpió, volvió a sellar sus labios dejando que él hablara con su superior, hacía ya un año que había sido presentado como el novio de Sehun pero nunca dejaba de acostumbrarse, así que sus mejillas siempre se tornaban de una tonalidad rosa pálido, sin embargo las siguientes palabras lo descolocaron un poco
¿No se iban a quedar?
Creía que Sehun ya no estaba enojado con él pero parecía que si lo estaba, lo había arruinado todo y por eso él no quería tenerlo ahí en la fiesta con todos sus amigos. Desvió la mirada y se mordió la zona interna de la mejilla, las caricias se habían vuelto dolorosas pero no quería quejarse, era su culpa por haberlo hecho enojar, solo debía soportarlo hasta que su enojo se calmara e ir a dónde le dijera, solo tenía que portarse bien.
La plática fue corta al igual que sus palabras ante cada cuestión realizada por su mayor pero el coraje se mantenía presente. No era solo él quien miraba a su novio de manera lasciva, seguramente llenándose la mente de pensamientos asquerosos sobre el menor. Era agobiante, y aquel enojo se reflejaba en sus manos que cada vez intensificaban el apretón sobre los hombros ajenos, posiblemente dejaría marcas en aquella blanca piel pero en ese momento no importaba.
— Vámonos.
No dijo más. En algún punto de la siguiente semana el mismo se encargaría de hacer favores para algunos de sus mayores o quizá brindar explicaciones del porqué terminó marchándose demasiado temprano de la fiesta, ahora lo principal era sacar a su ciervo de aquella casa llena de lobos que buscaban devorarlo. Porque si permanecía más allí las probabilidades de que terminara peleando con el primero que hablara de más eran altas. Su diestra envolvió la mano ajena dando un jalón como señal de que se diera prisa.
Finalmente alejados del mar de gente que se aglomeraba en la enorme casa pudo respirar, una, dos, tres veces inhalando con fuerza.
— ¿Qué mierda pretendías yendo vestido así? ¿Avergonzarme? ¿Provocar a todos? Mierda, LuHan, no sé qué pensabas. ¿Querías que pensaran que tengo a una puta como novio?
Alterado, enojado, la rabia era demasiado y afectaba su razón haciendo salir palabras de las que se arrepentiría con el paso de los minutos. Sus manos se aferraron a los propios cabellos en un gesto de desesperación, y ver la expresión de su novio solamente causó que se alterara más. No era difícil de predecir que las lágrimas amenazaban por dejar aquellos ojos de ciervo, asustado o quizá confundido. Ya ni siquiera lo sabía pero era un detonante a la ira.
— Ni siquiera pienses que llorar te servirá de algo. ¡Estoy cansado! Todo lo solucionas con lágrimas, no eres un maldito bebé. — Una bofetada dio directo en el rostro del menor y no supo en qué momento lo hizo pero su propia mano aún se mantenía en el aire, dejando claro que la culpa era suya.
Se volvió presa del pánico, temeroso por la atrocidad que había cometido. Con prisa se acercó hasta el más bajo y ambas manos acariciaron el rostro que él mismo hirió. No saber cómo reaccionar después de la situación ya era típico. No era el primer golpe, ni la primera vez que la rabia le nublaba hasta tal grado pero nunca sucedía fuera de su departamento.
— Amor, LuHan, Hannie, yo no quería. Juro que no quería lastimarte pero es qué, sabes como soy, ¿cierto? Me pongo celoso de pensar que alguien más podría quererte y tú no me ayudas a controlarlo si eres tan lindo. Por favor perdóname, bebé, seré un mejor novio y no pasará de nuevo.
La conversación entre su novio y aquel chico se estaba alargando demasiado, el más grande de los tres no dejaba de hablar y él no lo soportaba más, no se refería exactamente a la plática, si no a la forma en que sus hombros ya se sentían lastimados por la preción con la que Sehun los acariciaba. Sin embargo el seguía fingiendo una sonrisa de vez en cuando o cuando no podía mantenerla solo escondía un poco su rostro bajo su flequillo, nadie debía darse cuenta.
Tropezó un poco cuando Sehun tiró de él de forma tan abrupta, el pelinegro daba grandes sancadas y a él le costaba un poco acoplarse a su paso por lo que tenía que trotar un poco para poder hacerlo, sería una escena un poco graciosa si no fuera porque su novio explotaba de la ira. Sabía que le iba a gritar y conforme se alejaban de las personas su corazón palpitaba con más fuerza ¿Qué es lo que Sehun haría hoy?
Cuando por fin se detuvieron Lu Han no hizo más que quedarse en su lugar, quieto y con la cabeza gacha solo esperando por el regaño, se esperaba palabras fuertes pero nunca estaba preparado para la herida que iban a causar dentro de él ¿En verdad el se veía como una puta? ¿Eso era lo que la gente pensaba de él? aun más importante ¿Eso era lo que Sehun pensaba sobre su atuendo?
No podía evitarlo, sus palabras habían dolido más de lo esperado y las lágrimas ya estaban asomándose por sus ojos, estaba confundido; él solo quería lucir bien para su novio, era el único que quería que lo volteara a ver, pero nunca pensó en sus actos y ahora lo había hecho enfurecer. También estaba asustado ¿Lo iría a perder esta vez? ¿Lo iba a dejar después de esa noche?
No tuvo tiempo para dejar que sus lágrimas rodaran por sus mejillas cuando sintió el ardor en ellas, se mostró aturdido por unos segundos, pero cuando el ardor se intensificó sabía lo que había pasado. No era la primera vez y ese dolor se hacía cada vez más conocido para él. Levantó la mirada para observar a su novio que parecía realmente asustado y arrepentido por haberle golpeado, su mano descansaba en su mejilla tratando de contener el ardor. — Esta bien Hunnie — Respondió con una sonrisa para calmarlo — Sé que no quisiste hacerlo, fue mi culpa... solo tratasde cuidarme de las malas personas, yo debería pedir disculpas, tú no hiciste nada mal, todo ha sido mi culpa.—