𝐋𝐨 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨
Pido perdón por haberte mentido durante tanto tiempo. Me convencí de una realidad que no era cierta y deseo disculparme ante ti, corazón. Lamento haberte dañado destructivamente. Sé que no lo merecías ni mereces... Por favor, concédeme el indulto por arrastrarte al lado oscuro cuando tú necesitas luz para brillar. Perdóname por joderte en el reparto de papeles, te otorgué uno secundario y tú merecías el personaje principal. Lo siento... Incumplí tantas promesas. Te juzgué, saboteé tu libertad y permití que dejases de latir con la fuerza que siempre tuviste. Igual no lo crees, pero un día hubo sintonía entre tú y esta cabeza terca con la que convives... Solíamos encontrar juntos la forma correcta de mirar hacia el frente. Mente y corazón, aliados ondeando bandera blanca ante la vida... Buscando un acuerdo de paz. Aún así, a día de hoy sigo reconociendo tus fortalezas. Eres lo más real que tenemos y perderte sería un error incompetente que nos arrastraría al fondo... Te convertiste en el objetivo fácil y no cuidé tus debilidades, demasiado sensible para no protegerte. Sin embargo, te aseguro que no vamos a retroceder ni un centímetro. Ya no más.
Hay heridas que el avance de minutos no curará, palabras y silencios clavados en la piel que serán imposibles de borrar... Lo sé. Soy culpable de ello y, de nuevo, lo siento. Ojalá puedas volver a confía en mí. Ojalá pronto remita esta condena y tu luz no se vuelva a apagar.
𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨́𝐧, 𝐜𝐮́𝐫𝐚𝐭𝐞 𝐲 𝐝𝐞́𝐣𝐚𝐦𝐞 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐞𝐫𝐭𝐞.












