Qué pasaría si...
Esta historia me pasó un día en que una amiga vino de visita a la ciudad por temas médicos que eran de gran preocupación para ella, sin embargo eso no era una dificultad para que pasara lo que voy a contar.
Todo comenzó un día en que la "N" decide viajar a Santiago por unos temas médicos que la preocupaban.
Me contó por mensaje que tenía la idea de venir por la tarde para tomarse los exámenes al siguiente día por la mañana. Por tanto, tenía la tarde/noche libre para ir a un bar y vernos. Con "N" nos conocíamos hace tiempo y hace poco habíamos retomado el contacto y vuelto a hablar. Al retomar la amistad, las cosas en ese entonces eran bien distintas. Yo estaba recién divorciado mientras que ella había terminado su relación hace poco. Nuestra amistad se fortaleció desde la compañía y comenzamos a tener un acercamiento más intenso (por decirlo de alguna manera). Sinceramente a mi siempre me pareció una mujer interesante y muy linda. Me encantaba conversar con ella. Lo que más me gustaba de ella era su humor y sus ojos cuando se reía. Debo decir que siempre la encontré atractiva. Tenía un cabello hermoso, sus ojos como ya dije, eran muy expresivos y me encantaban. Sin embargo, su cuerpo era otra cosa. Tenia una figura preciosa y sus pechos eran muy grandes, tal y como a mi me gustan. Creo que más de alguna vez la tuve en mis fantasías. Confieso que con "N" teníamos bastante confianza y es por eso que ella me pidió el favor de recibirle un envío en mi departamento.
El envío se trataba de un juguete sexual que había comprado en oferta. Me pidió que se lo llevara esa noche porque la tienda donde lo compró, no llegaba a su ciudad. Acepté sin dudar mientras que calculaba que era lo que tenia que pasar para que lo pudiéramos usar. Eran las 8 de la noche cuando me vestí para salir a verla. Era cerca de mi departamento así que decidí ir en bicicleta para ahorrarme la congestión. Llegué al hotel y le avisé por Whatsapp:
Yo: Estoy abajo! N: Genial, voy bajando
Apenas salió del hotel mi mirada se fijó en sus ojos. Tragué saliva y la abracé. Que agrado sentir su perfume y su piel cerca mío.
Yo: Por fin te veo N: Por fin nos vemos - respondió nerviosa
Antes de irnos al bar, saqué su encargo y me reí solo.
Yo: Acá te traje al nuevo compañero de tu cama
Se rió nerviosa mientras guardaba el encargo y yo no podía dejar de mirarla. Le ofrecí ir a un bar cercano detrás del hotel, para no perder tiempo en movernos. Caminamos unos pasos y dejé que pasara delante mío solo para poder mirar ese blue-jean ajustado a su trasero que me dejó un tanto inquieto. Llegamos a un restaurant entre restaurantes. Sinceramente prometía bastante pero a medida que llegaba nuestro pedido, nos sentimos un poco decepcionados. Conversamos de todo y de nada. Nos tomamos unos coctéles que no eran de la mejor calidad, pero que no me importaban. Yo la miraba y solo pensaba en estar con ella.
Yo: ¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta? - le pregunté luego de tomar un sorbo de gin tonic N: Sabes que puedes preguntarme lo que sea Yo: ¿Vas a usar hoy ese juguete? - pregunté con tono burlón N: Es lo primero que voy a llegar a hacer después de tomarme este desabrido Tom Collins
Acá fue cuando hice la pregunta que me hice pensando "que pasaría si le digo...?"
Yo: ¿Vas a necesitar ayuda con eso? N: ... - se quedó muda Yo: Perdón, no quise moles.. - quise replicar N: Si quieres, acá tengo un condón - me interrumpió luego de sacarlo de su cartera como un truco magistral
Pedí la cuenta inmediatamente y me fui al baño para relajarme un poco:
"Va a pasar, por fin va a pasar" - pensaba mientras me mojaba la cara mirándome al espejo
Salimos caminando de ahí, olvidando que el crudo que habíamos comido pasó a la historia como el peor de la vida. Llegamos a una esquina y yo con un poco de duda, me detengo.
Yo: ¿Tienes frío? - le digo mientras la abrazo N: Sí. Es que está un poco helado - me contesto acercándose
La abracé con fuerza y la besé. Sentí sus labios suaves en mi boca y me acerqué mucho a ella. La acaricie completa. Tal vez más de lo debido. Mis manos se metieron bajo su ropa y acaricie sus pechos muy discretamente mientras mi pene la rozaba. Pasamos de 0 a 100 en un instante. La miré fijamente mientras su respiración se agitaba.
"Tócame encima de la ropa" - le dije
Y me acarició el pene muy lentamente mordiendo sus labios. Leí entre lineas que quería comérselo y yo solo tenia ganas de dárselo.
Subamos al hotel - me dijo tomándome la mano
Dejé mi bicicleta amarrada a un poste y sin remordimiento subí de la mano con ella a la habitación. No alcancé a cerrar la puerta cuando su boca ya estaba sobre la mía. Sus labios eran deliciosos y su lengua me demostraba lo mucho que la deseaba. Me saqué la chaqueta y la polera, mientras que ella se desvestía. En retroceso llegamos a la cama donde se sentó y comenzó a bajarme el pantalón. La miraba y no comprendía lo que sucedía pero lo único que quería era estar dentro de ella. Al bajarme el pantalón me dejó el bóxer puesto y con su mano lentamente me acarició. Se quitó su polera y cuando su sostén estaba en el suelo yo me sentí en el cielo. Siempre quise tocar esos pechos y mientras mas los acariciaba más se me paraba. Me bajó el bóxer mirándome y metió su boca chupando lentamente. Sentía toda su lengua pasando por mi pene, desde la base hasta el glande. Me mojaba con la lengua, lo sacaba y me lo volvía a chupar. Mientras acariciaba sus pechos y sentía su lengua, le presionaba los pezones. Quería tenerlos en mi boca y no podía esperar más. Pero me tomó por sorpresa cuando tomo sus pechos y los puso entre mi pene. Me comenzó a masturbar y cuando llegaba hacia abajo acercaba su boca y lengua para poderme rozar. Que delicia estaba sintiendo. Era todo lo que había fantaseado e incluso más. Se lo volví a meter en la boca y tomándola del pelo me comencé a masturbar con sus labios. Su boca estaba llena de saliva y ella ya sentía mi liquido preseminal.
Lo saqué de su boca y la llevé sobre la cama. Le quité los pantalones y sus pantaletas quedaron en el suelo también. No lo pensé dos veces y me puse sobre ella, acariciando sus pechos, besando su boca, recorriendo con mis manos sus muslos y frotando mi pene sobre su vagina. No la quería penetrar todavía. Solo quería que se lubricara más. Me comí sus pechos con mi boca entera. Le lamía los pezones mientras que con la otra mano se los acariciaba. Quería devorarlos y no podía parar. Seguí besándola entre sus pechos y comencé a bajar. Le abrí las piernas para poder seguir con mi boca desde su vientre hasta el final. Pasé mi lengua suavemente por su monte de venus hasta su entrepierna. Lamí siguiendo el camino y llegué a su clítoris, que para ese momento, estaba listo para succionar. Metí mi boca despacio sobre su clítoris y succione lento, lamí sus labios externos mientras mi dedo hacia un recorrido desde sus muslos hasta la entrada de su vulva. Sus gemidos no se hicieron esperar.
"Cómeme toda" - me decía
Y eso me calentaba mucho más. Metí mi cara entera sobre sus labios y mojé toda mi boca con sus tibios y deliciosos jugos. La miré mientras abría sus piernas y apoyaba mi pene sobre su entrada. La tomé por el cuello con una mano y con la otra tomé una de sus piernas. Mi pene rozaba su entrada pero no entraba. Solo esperaba que ella me expresara con un gemido que se lo metiera y no se lo sacara.
Pasé lentamente presionando su clítoris contra mi glande y gimió cerrando sus ojos. Nunca olvidaré esa señal que hizo que la penetrara lento y profundo. Estaba muy tibio y sus jugos facilitaban que llegara bien adentro.
Te gusta bebé? - le dije mirando a sus ojos
Me miró y asintió gimiendo.
Entraba y salia. Duro y profundo. Lento y rápido. Todo al mismo tiempo. Me acerqué a su cara y la besé como nunca y mientras su lengua jugaba con la mía, la nalgueé.
Tomé sus dos piernas y la puse en cuatro. La tomé por la cintura y con mis manos abrir sus nalgas para volver a meterlo. Cada vez que gemía yo la nalgueaba. Giraba su cabeza solo para decir con su cara que le encantaba y yo solo quería penetrarla cada vez más. La tomé por el pelo y se lo metí mucho más duro. Sentía sus nalgas golpeando mis muslos. Llevó una de sus manos a su trasero y se abría cada vez que se lo metía. Era como una opera pornográfica perfectamente sincronizada. Sentí que iba a acabar y se lo dije. Me miró y supe de inmediato lo que quería. Tomé una de sus piernas y la abrí dejándola con su cara con la cama. Con su trasero levantado y yo encima como un endemoniado, acabe dentro de ella diciendo:
"Cómete toda mi leche"
Acabamos en la cama abrazados y cansados mientras ella seguía limpiándome con la boca lo que quedaba en mi glande. Volví a mirarla a los ojos y su sonrisa me despejo toda duda que esto si hubiese pasado.
Fin















