la de siempre
mis párpados helados sienten las gotas caer atravesarme las mejillas al ver las hojas desaparecer y oĂr el rugido de un viento que atrapa y todo se lleva sin dejar rastro ni huella más que el frĂo y hĂşmeda oscuridad ya no será bienvenido ya no habrá luz y como hielo en mi piel me sumerjo en ella muerto mi cuerpo mi mente abraza el calor de aquella pequeña luz que nace joven por encima de todo…
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