TAMSIN HOLTZ ⸻ ( b. 01081995 ) humana, solo una mujer intentando reconectar con lo que alguna vez fue. residente del barrio silverwade heights. nacida y criada en vancouver.
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TAMSIN HOLTZ ⸻ ( b. 01081995 ) humana, solo una mujer intentando reconectar con lo que alguna vez fue. residente del barrio silverwade heights. nacida y criada en vancouver.

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‘ estaba ayudando a un niño y... ’ en vez de explicar, alza diestra donde en cada dedo guinda un llavero de la marmota que celebran ese día. claramente, no eran de su gusto. ‘ pues, su madre agradecida me compró cinco de estos por alguna razón. yo no los quiero, ¿quisieras uno? ’ dirige mirada hasta compañía, esperando que al menos se llevara uno, si tenía suerte hasta dos.
Miró los llaveros hasta que cobraron vida en su mente, volviéndose los blancos perfectos de su empatía. Arrugó los labios. "¿Por qué no los quieres? Está bien, yo me los llevo." Como no era su lugar, no lo regañó... ¡Pero ganas no le faltaron!
Seguramente en su rostro se leyó a la perfección.
con helado en mano, encuentra asiento en una mesa frente a un puesto de actividades. a simple vista, parece que está con la mirada perdida en algún punto del horizonte, incluso está tan distraída que no se da cuenta que su helado se está derritiendo en su mano. sin embargo, su boca se encuentra murmurando algo demasiado rápido bajo su propio aliento. ‘ ese vendedor me dijo que si podías pronunciar punxsutawney phil cinco veces sin equivocarte te darían un peluche ’ menciona en voz alta, volteándose a quién tiene cerca. ‘ ¿crees poder hacerlo? ’
No esperó a que la alentara, pero en las primeras tres veces no llegó al Punxsu. Suspiró, frustrada. La quinta y la sexta pasó al Tawney pero con cierta dificultad.
"Definitivamente no. ¿Siquiera estoy pronunciando Punxsu--? Punxsu... ¡Eso! ¡Punxsu-eso! ¿Lo estoy pronunciando bien?" se preguntó. "¿Cómo lo dices tú, a ver?"
"¡es espantoso! un delito con todas las letras." primrose no puede describirlo de otra forma. sí, está consciente de que es un peluche. no, no hace que se sienta menos enojada. "se metieron entre la multitud y se me ha complicado seguirles el ritmo." confiesa, más enojada que antes. cada detalle del percance alimenta su frustración, evidente en la forma en que su expresión no se relaja. "hm, era más grande que la real." inicia, haciendo memoria. "era aproximadamente así..." separa sus manos para demostrar el tamaño del peluche. fue suyo por poco tiempo, puede que se esté equivocando por un par de centímetros. "era una marmota púrpura, lo cual me pareció interesante y gracioso porque no existen." ¡a ella jamás se le hubiese ocurrido! una de las pocas maravillas de los humanos. "¿cree que será sencillo encontrarlas?"
Una marmota púrpura era lo suficiente llamativa. Pero la cantidad de gente, el flujo de las mismas, el espacio que se extendía alrededor de ellas... Tamsin intentó ocultar la conclusión que comenzaba a dibujarse en su rostro en el pasear de su mirada por el perímetro en el que se encontraban.
"Creo que podemos hacer el intento..." sugirió, tocándose el mentón con un dedo. "A menos que se hayan ido temprano a sus casas, que no creo, todavía tenemos una chance. ¿En qué dirección cree que se fueron, más o menos? Solo para empezar."
Estaban perdidas.
Asintió suavemente ante la pregunta de la contraria. “Por supuesto, aunque debo aclarar que solo es un diseño con la espuma, mis habilidades artísticas son prácticamente escasas” confeso con una pequeña mueca en sus labios, tal vez no debería de promocionar eso con tanto entusiasmo. Sus preocupaciones rápidamente desaparecieron cuando la contraria ordeno, la sonrisa en su rostro regreso con facilidad. “Un moccacino con extra de crema e hirviendo a la orden” repitió la orden con cierta gracia, incluso le guiño el ojo a la contraria antes de empezar a preparar la orden. “Esperemos que la marmota acorte el invierno, también siento que el frio congela mis huesos”
"¿Diseñas marmotas con espuma y lo llamas habilidades artísticas escasas?" rió con suavidad. Para ella, que aún no aprendía a hacer nada con espuma de café, diseñar cualquier cosa parecía toda una labor que no se atrevería a desmerecer. Después de todo, conocía de procesos artísticos, y sabía que nada tenían de fácil, contrario a la creencia popular.
En fin, que buscó su billetera para estar preparada para cancelar cuando se diera el momento.
"¿Tienes idea de cómo funciona el jaleo con la marmota? He oído de todo esto con la marmota, pero me temo que nunca me instruí de qué iba. O, al menos, lo que he oído no sé si lo entiendo del todo—¿Mientras más pronto salga, mejor, o algo así?"

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Kun era incapaz de sentir algo frente a las apuestas. Apuestas o salidas del sol, porque supone que a eso se refiere. Sin embargo, tampoco es tan estúpido como para no captar la idea, incluso si no ahonda en ella. ¿Es un sentimiento común entre humanos?
"¿El encanto de adjudicarle un significado a las cosas que no lo tienen?" O bien puede ser belleza la palabra que tenía que usar. Pero se rehusaba. Sabía que estaba siendo terco y cerrado de mente, sólo que no sabía ser de otro modo. "¿Qué te hacen sentir las apuestas, entonces?"
"Igual no me refiero a las, uhm, apuestas... como en el casino y esas cosas. Me refiero a cuando, por ejemplo, tiras piedra papel o tijeras para decidir quién lavará la loza, o tiras una moneda para ver dónde comerás hoy. Cosas... sin importancia grande. Es... es..." suspiró, dejando caer los hombros. "No importa. Bueno. ¿Supongo que tú no le ves el encanto? ¿Puedo preguntar por qué?"
" un poco de fe si me tenía, pero hay que ser modestos en esta vida o caes mal. " juega, aunque su sonrisa satisfecha no se muestra acorde a lo que dice. " sí, la apuesta era quién gana en menos tiempo. pero esa no es la parte importante... espera un segundo. " antes de volver a mencionar lo del regalo, cruza la vista con el que le debe dinero, y se acerca a recibirlo sin decir nada, el contento en sus facciones es suficiente. " esta es la parte importante. " agita los billetes. " ¿por qué estás interesada en apostar conmigo también? tal vez me ganes. "
"No, no. Me refiero a si tus amigos... si tus amigos te tenían fe. Ya que... bueno, se ve que te fue bien." Era su culpa por modular mal, y se rascó la nuca preguntándose si debió haberse aclarado o... simplemente dejarlo pasar.
Ya era muy tarde para eso último. Rió nerviosa.
"Tal vez, o tal vez no. ¿Cuál es mi...? ¿Cómo se dice? ¿Mis probabilidades?"
"¿bromeas? yo no me rebajo al trabajo del animal. ah, no. yo estoy aquí para dotarte de buenos consejos y posibles iniciativas que guardes en tu cabecita" recalca, sin perder el falso aire angelical de antes "aparte, sería muy cruel para los niños descubrirles la triste evidencia" remata, chasqueando la lengua mientras contempla a la joven con algo de ¿duda? ah, el pájaro perfecto "cariño, aquí estoy para lo que necesites--por cierto, soy roberta pero me puedes decir robbie. y tú---intuyo que guardas un nombre peculiar ¿o no?" por tirar el farolillo, no pasaba nada.
Una risa cargada de... ¿timidez? escapó sus labios.
"¿Peculiar? No, no. O eso creo." ¿Se lo decía y ya, o sería capaz de adivinarlo? La miró con la duda puesta en la mirada. Le parecía divertida la idea de que... sí tuviera poderes, y sí pudiera adivinar cosas como esa. "Roberta—me gusta tu nombre. ¿Cómo funciona tu... negocio? ¿Cuánto cuesta?"
No parecía muy convencida todavía, pero sí ilusionada. Deseaba creer, con todas sus fuerzas. Toda esa isla, para ella, respiraba el toque mágico que la hacía querer creer.
Sí, tú. Lo siento. Más que responder con palabras, soltó un suspiro antes de presionar los labios con vergüenza. La recompensaría por meterla en sus asuntos. ¿Cómo? No estaba seguro... Aún así, sentía la obligación de.
El pequeño pareció dudar. La miró a ella, luego a su padre quién, cobardemente, se encogió de hombros. "¿Ves?" Le comentó Arthur, tras darle otra mirada a la mujer. "Puedes llevarte el gorro y la bufanda, ¿sí? Pero no podemos dejar a la señorita sin la camisa."
Oh, cómo había subestimado el ingenio de su hijo, quién quiso hacer una última oferta: «la bufanda por la camisa, ¿sí, señorita?», o al menos eso creyó escuchar cuando lo vio señalar la prenda en su cuello y luego a la t-shirt. Entonces, una risa abatida se le escapó. "Carter—ah. ¿Le... parece bien?" No importaba su respuesta. Muy en el fondo, ya se había comenzado a convencer de cederle el capricho al pequeño.
Objetivamente era la camisa más fea que había visto jamás. Habían usado una imagen muy chica, que agrandaron sin piedad, y las proporciones estaban completamente arruinadas. La impresión también, a juicio de Tamsin, era de muy mala calidad. ¡Ella sabría, tuvo una fase de hacer impresiones en sus camisetas hace muchos, muchos años! Sin embargo, jamás se le ocurriría matar la ilusión en los ojos de un niño solo por... ¿qué? ¿Decir su opinión que a nadie le importaba?
Suspiró. "¿Por qué te gusta tanto esta camisa, huh?" preguntó con cierta dulzura, sus ojos puestos en el menor ahora que se había deshecho del pánico inicial. "Dependiendo de tu respuesta... tal vez puedas convencerme de entregártela." Quizás la respuesta podría ayudarle a su... ¿tío? ¿Pariente? A entender mejor.

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no le comentó que era su cumpleaños para recibir algo a cambio, ¡ya hasta había comprado un pretzel! ahora qué hacía con tres. se cruzó frente a la primera persona que entró en su campo visual, sin fijarse demasiado en quién se trataba: ‘ te juro que no estoy loca ’ eso es justamente algo que diría una demente. ‘ pero es mi cumpleaños, y el señor me dio dos pretzel de regalo, y ya le había comprando uno ’ sus palabras se atropellaron las unas con las otras de lo rápido que hablaba, ¿siquiera estaba entendiendo lo que decía? ‘ ¿lo quieres? no tendrás que darme nada, lo juro ’ odiaba desperdiciar comida.
Había algo extraño en la petición, o al menos así lo sentía Tamsin. La aparente urgencia, la aclaración de que no estaba loca antes de que siquiera se le ocurriera sugerirlo, la promesa de un pretzel a cambio de nada.
Pero el rostro de la contraria indicaba de que... no había nada extraño. De que todo estaba bien. Entonces, Tamsin sonrió.
"Está bien. Pero... es tu cumpleaños. ¿Andas con alguien? ¿Quieres que te acompañe?" ¿Era inapropiado preguntar eso? "¡Feliz cumpleaños!"
si le hubiese tomado la suficiente atención, quizás — sólo quizás — se habría dado cuenta del peluche escondido a su espalda. no obstante, los humanos solían ser tan irrelevantes para él, que no reparó en su extraño actuar. no era más que comida con la que disfrutaba jugar antes de cenar. ‘ no dije eso ’ hipócrita, ¡claro que fue lo que pensó! pero no lo haría tan evidente.
más de lo que ya parecía.
‘ no, realmente, todo se ve barato ’ meció el peluche entre sus dedos, y tomó uno de los hilos que delataban una mala costura. suspiró pesado y lo devolvió a su lugar, sólo para dar vuelta el escaparate con uno de sus dedos. ‘ ¿eso es un flotador de patito? ’ arrugó un poco el ceño, preso de la extrañeza. como fuese, qué mal gusto. ‘ ¿tú encontraste algo? ’ volvió su atención a la castaña. tenía pinta de tonta. ‘ pareces tener mejor gusto ’ se inventó. el paso de los años, sólo lo ayudó a aprender a mentir mejor. ‘ asher, por cierto, perdón por mi mala educación ’ ofreció su mano, tenía que buscar algo rápido antes de la próxima dosis de esa mierda.
Presionó sus labios en una mueca, de reojo cayendo en los objetos que adornaban los estantes. Si eran baratos o no, ¿qué más daba? No sería algo que dijera en voz alta, de todos modos. Se limitó a asentir lentamente con la cabeza.
"Sí, uh... no mucho." Se rascó algo en la cara que no tenía, sin poder alzar la vista hacia el contrario. De hecho, sus piernas deseaban llevarla muy lejos de ahí, lo más rápido posible. Pero se contuvo, navegando con calma en la dirección contraria al otro. "No creo tener mejor gusto, pero... si te gustan las cosas caras, este es el peor lugar para ti." Solo por necesidad de ocupar sus manos en algo, tomó un peluche pequeño de un pato con un mosquetón de plástico gigante del mismo amarillo brillante. "Aquí solo hay chucherías adorables."
era el único que quedaba de aquel estilo, el llavero era ciertamente el indicado para clara. tal cual como había sido descripto por ella, mas no era el único interesado en el objeto porque a la par de su mano otra se aventuró hacia el mismo objetivo. tomándolo al mismo tiempo 'lo siento lo vi primero' se disculpó anulando su idea de ceder al objeto 'por allí al fondo vi algunos parecidos' pero no iguales, ignoró esa información.
El toque ajeno fue como fuego sobre la piel de su mano, guardándola para sí ciertamente con una reacción similar al de una quemadura. Par de ojos se posaron sobre él brevemente, con algo de color—perfectamente culpable a la nieve—tintando sus mejillas.
"¿Lo vio primero?" preguntó, no sin sorpresa. "¿Cómo lo sabe?" De todas formas le hace caso, dirigiendo su mirada a ese fondo que él mencionaba. Apenas se veía algo, mucho menos algo similar.
No se atrevió a apartarse mucho más del objeto deseado, aunque tampoco es que importara mucho. Ya le había dado el total acceso.
respira agitado después de haber dado su mejor carrera de sacos y haberle ganado a un quinteto de padres, se quitó la bolsa de mimbre de las piernas. abrió los brazos y sonrió triunfal. " ¿vieron eso? porque no lo volveré a repetir. " alza un dedo y lo agita. volviendo por su abrigo para llevárselo. " acabo de ganar una apuesta. ¿alguien quiere un regalito? me alcanza para pretzels o un llavero de marmota labubu. "
"¿No te tenían fe?" preguntó con cuidadosa curiosidad, mientras le observa. Para ella, él lucía como alguien que podría ganar perfectamente la carrera de sacos, pero... ¿qué sabía ella? "O sea... asumiendo que apostaron en tu... ¿contra? ¿Dijiste que ganaste, cierto?"
"He visto rituales de sangre, promesas talladas en huesos hacerse realidad—" la pausa vino cuando un hombre adulto, probablemente pasado de los cincuenta años, caminaba por delante de él con una gorra de marmota. "Y los humanos se hacen fanáticos de un roedor con jet lag."
Tamsin rió, al principio suave y cada vez tentándose más hasta acabar en carcajadas que intentó disimular tras el dorso de su mano. ¿Siquiera había sido tan chistoso? Tamsin no podría explicarlo. "Roedor con jet lag," repitió. "Esa estuvo buena," suspiró. Aunque la parte más graciosa había sido... ¿Rituales de sangre, dijo? "Tienes que admitir que hay algo de encanto. Es como las apuestas—no es que las apuestas sean muy encantadoras pero... Ya sabes."

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"buenas tardes." se dirige a una de las personas en el festival. le ha seleccionado al azar, impulsada por la sed de venganza que la tienen con las mejillas coloradas. ¡lo detesta! ni siquiera tiene vergüenza. "¿ha visto a dos chicas pasar por aquí? una es pelirroja, la otra es morena y llevan una marmota inmensa que me han robado." les acusa sin necesidad de pruebas. ¡si las ha visto con las manos en la masa! "lamentablemente era la última en la tienda y he pagado por ella, ¿no le parece una injusticia?"
"¡Eso es terrible!" O sea, solo era una marmota... pero no dejaba de ser, claramente, de su propiedad. A Tamsin no se le ocurre que la chica pudiera estar mintiendo sobre haber pagado, o cualquier otra cosa. "¿Está segura que vinieron por aquí? La puedo ayudar a buscar. ¿Qué tan grande era la marmota?"
*entre los souvenirs y recuerdos.
"vamos, amigues" remueve las cartas de tarot con la misma ligereza de su antigua mentora. no, en vano, se pasaba horas viendo cómo le sacaba los cuartos a los desesperados "estoy segura de que una marmota no puede competir con el poder de los astros--¿o tienen miedo por conocer su destino?" deja ambas manos acunando su rostro; falso semblante de inocencia que (por supeusto) sólo mira por su propio interés de sobrevivir y que no la echen del piso.
"¿Vas a tirar por los días de invierno, también? ¿O por qué era la marmota?" La pregunta la suelta casi en un murmullo, entredientes, pues con los seis meses que llevaba allí esa era la primera vez que se metía de lleno en todo el jaleo con Phil. "¿O podría preguntar por algo... personal?" ¿Debería? No se sentía muy segura.