Recuerdo vagamente su voz,
un peso quitándose de mi encima,
forcejeos y jadeos
y gritos...
Recuerdo vagamente el lugar, el momento.
Pero... su mano cogiendo la mía y
su aliento en mi cuello
lo recuerdo a la perfección.
Es una de esas noches, él siendo el héroe y yo el rescatado.
Él quitándome a los chicos de turno de encima porque no los soporta.
Él llevándome de la mano al fin de la noche, él arrastrándome al bañ-
-a terminar el trabajo que ninguno de esos podría concluir-
-mientras él estuviera presente, vigilante de los pasos que doy.
Él puede hacerme a su antojo, a su tiempo, a su voluntad.