Recuerdo las cuerdas atadas a mis muñecas,
mi espalda contra la pared helada,
el aire angustiado de esta casa abandonada.
Me pregunto dónde esto--
Llega el primer golpe,
una cachetada que arde hasta el alma,
recuerdo la segunda cachetada,
y la tercera casi inmediata,
la cuarta revienta venas en mi nariz,
siento la sangre gotear caliente, me rÃo
y murmuro tu nombre una vez más,
él enfurece,
grita y golpea la pared,
el cuarto gira sin sentido,
y yo giro con el,
me da risa, vuelvo a reÃrme y a murmurar tu nombre,
llega otro golpe más...
Trago la sangre,
chorrea caliente en mi garganta,
se espesa y trato de escupirla o de pasarla,
siento húmedo el pecho, el rostro empieza a doler...
Sentir algo no se siente tan bien, pienso,
por eso tú y yo jamás la abandonamos.
Él no te puede ver pero yo si,
eres un fantasma en la esquina de este cuarto
abandonado a su suerte -como yo en este momento-
veo tu furia, tu impotencia, veo la muerte que te rodea,
pero él no la ve,
por eso sigue.
Llega otro golpe,
y me aferro a tu nombre como a un salmo,
él pierde totalmente el control,
casi a tu nivel,
casi te puedo ver,
y llega otro golpe,
y rÃo, me rindo, trago la sangre y murmuro tu nombre,
y llega otro golpe,
y otro,
y otro...
Golpea hasta que te canses, pienso.
Golpea todo lo que quieras...
No me vas a cambiar,
nunca voy a querert-