Palermo, Sicilia, Italia.
Después de decidir terminar el voluntariado en Augusta mucho tiempo antes de lo planeado, me ví obligada a buscar otras opciones cerca, ya que aún no quería salir de Italia ni de Sicilia, en el poco tiempo que estuve y con lo poco que ví, me quedé encantada con esta hermosa isla, encontré un voluntariado que me llamó la atención por la cantidad de buenas reseñas que tenía y porque estaba ubicado en Palermo, la capital de la icónica Sicilia. Apliqué al voluntariado en el "Hostel Balarm" estando en Augusta, una mañana mientras Ale, Jodi, Manolo y yo buscabamos soluciones acerca de qué hacer con respecto a la incómoda situacion que se daba en la Villa, para mi sorpresa esa misma tarde Massimo (el dueño del Hostel) me respondió aceptando mi aplicación y preguntandome cuándo podría ir que necesitaban un voluntario más lo antes posible, le respondí que podía estar ahí el 17 de septiembre y aceptó, acordando y confirmando así mi voluntariado número 2 en Palermo, Sicilia.
17 de septiembre, 2022 - Primera parada, Catania.
Llegó del día, luego de despedirnos de Manolo y Ale, Jodi y yo partimos a Catania, para pasar el día ahí hasta que yo tenga que tomar mi tren a Palermo y ella su vuelo a Malta. Estando en Catania recorrimos el pueblo, lleno de gente, vida, recorrimos los mercados, llenos de cultura, escuchando italianos gritando en las calles (porque ellos se comunican de esta manera como nosotros, no porque algo esté yendo mal), Catania fue el lugar en donde comí mi primera pizza italiana, ya que estaba en Sicilia, recuerdo decirle a Jodi que quería comer una pizza siciliana, porque en Paraguay eso existe, al llegar al restaurante mi pedido fue ese, "una pizza siciliana", en un tono completamente prejuicioso e italiano pero lleno de razón, la hermosa italiana que nos atendía me dijo "todas las pizzas son sicilianas, estas en Sicilia", después de reirme sola pedí la primera del menú y una copa de limoncello y me limité a disfrutar de lo que fue una de las experiencias gastronómicas más memorables de todo mi recorrido europeo.
La bandera de Sicilia tiene como escudo a Medusa, quien está rodeada de 3 piernas representando las tres puntas de la isla, en este mercado de Catania como en toda Sicilia, vendían miles de artefactos con este sello, después de recorrer Catania casi todo el día llegó la hora de irme a Palermo, y un viaje en tren de casi 4 horas después llegué al Hostel Balarm.
Al llegar a Balarm, que se encuentra a cuatro cuadras de la estación de tren, me recibieron Ellom y Camila, Ellom es una de las personas más increíbles que conocí en toda esta experiencia, la quiero un montón y espero contar siempre con su hermosa amistad. No habían ni pasado 10 minutos desde que llegué pero ya me sentía como en casa, Cami estaba tomando terere, ella y su novio Jonathan son de corrientes, lo que nos convierte en vecinos y por consecuencia en amigos, casi automáticamente.. esta primera noche, además de a ellos tres, conocí a David, otro voluntario proveniente de Austria, quien lo primero que me preguntó fue si yo era músico, porque él se encontraba viajando con su guitarra, le dije que sí, y hablamos de música por unos minutos, unos momentos más tarde también conocí a Alicia, una huésped que llegó desde Madrid, hermosa por dentro y por fuera.
El hostal estaba ubicado en el centro de Palermo, a cuadras de todo lo que podría llegar a necesitar, lo cuál para mí fue algo hermoso luego de estar casi dos semanas en el medio de la nada, lo primero que hice en esa noche fue ir a la farmacia porque estando en Augusta me había lastimado la rodilla y no tenía nada cerca, esta insignificante experiencia hizo que me diera cuenta de que definitivamente soy una chica de ciudad.
En los siguientes días conocí a mucha gente de muchos lugares, como a Oscar de Guatemala y Jasper de Alemania, en total éramos 6 voluntarios excluyendo a Ellom, quien en realidad era la encargada de Balarm. Fueron menos de 5 días antes de que Jony y Cami me lleven a La Vucciria, un colorido callejón que en el transcurso del día, era el punto de encuentro para quienes gustaban almorzar comida tipica de Sicilia, pero a la noche este pequeño callejón reunía a casi toda la juventud de Palermo para enseñarles al resto del mundo lo que en realidad significa ir de fiesta y el verdadero núcleo de la vida nocturna en donde a nadie le importaba tu género, edad, situación económica, raza, etc.. pasé la mayor parte de mi tiempo de Palermo en este lugar, para el final de mi voluntariado Jony me llamaba "Yendi La Vucce", y voy a hablar un montón de este lugar y subir un montón de fotos de las noches que pasé ahí en un segmento diferente, porque además de la hermosa gente que conocí en Palermo, La Vucciria fue una de mis cosas favoritas de este lugar.
Este voluntariado incluía las 3 comidas del día, generalmente almorzábamos juntos, una de las cosas que más me gustaron de este lugar, en todos mis voluntariados creé lazos de amistad con una o más personas, pero en Palermo desde el primer día fue todo algo diferente, no se si fue porque se sentía como mi primer voluntariado real, me quedé un mes en Palermo, ahora ya pasaron 5 meses de eso, ya realicé 4 voluntariados más, definitivamente me siento diferente, mucho más capaz y con mucho menos miedo a muchas cosas, llegar a Palermo fue como llegar por primera vez a Sicilia, si bien mis primeros 10 días en Augusta fueron realmente mágicos, no tuve la misma oportunidad de socializar como la tuve en Palermo.