¿Quién diría que un simple mensaje podría hacer despertar tanto recuerdo? Era octubre del 2013 en la hermosa San Miguel de Tucumán. En ese momento estaba contento de haber terminado mi angustia pasajera, había presentado mi primera ponencia de Historia. Esa ponencia explicaba brevemente el que iba a ser mi tema de tesis, la investigación que seguramente me tomaría 5 años de mi vida. Quería sacarme la tensión, disfrutar de la vida, y decidí acercarme a una mesa en particular de aquel local de hamburguesas en el que estaba con mi amigo Rafael. Mi objetivo era aquella hermosa chica, ella era una hermosa rubia de labios gruesos. Tenía unos ojos pequeños que dejaban ver una mirada triste, tenía la tez blanca y lucía un hermoso flequillo. Estaba decidida a no prestarme atención, y lo sabía.
- Hola - le dije, sabía muy bien las palabras que debía decir- disculpa que te moleste, pero hace 20 minutos que te vi y tenía que decirte que tenés la nariz más linda que vi.
Decir que esa risa fue la magia de los rocanroles sería una frase robada que no te haría justicia. Siempre recordaré su nombre. "Paulita" me preguntó de donde era y de a poco la comence a conocer. Iba a ser una futura arquitecta. Le pedí consejos de que hacer allí y me dijo que tenía 3 días libres. Qué ella pensaba ir a Tafi del valle y, de la nada, surgió las más hermosas palabras "¿Queres venir conmigo?". La invitación era una locura pero accedí. El viaje en aquél sendero sinuoso por la montaña me dio vértigo ¿cómo no iba a darlo? Pero a su lado era imposible no cruzarlo. Había pocas cosas que me hicieran sentirme tan seguro. Al charlar con ella fue que conocí a alguien de familia peronista, que tenía unos valores que lucharía por ellos hasta el último de sus alientos. Una aventurera. Ella le gustaba mi voz, le gustó cuando tarareé sin querer " Spaghetti del rock". Recuerdo con cariño ese deseo de ella "¿Me cantas algo por favor?". Tuve que hacerme el fuerte para resistir un poco, no debía aceptar de inmediato. Le canté suave al oído la primera canción que recordé:
Yo la vi, sin querer, buscaba alguna mujer.
Que fuera el viento, fuera el viento en mi sien.
Y la vi ¿qué iba a hacer? Una hermosa lucifer.
Robó mi tiempo, mi pensamiento y mi fe.
Hacía mucho que había dejado a mi segunda novia y todavía dolía volver a creer. Paulita me abrazaba como no abrazaba nadie, con un calor y ternura que hacía tanto no sentía. Me acompañó por una ciudad anclada en el siglo XVII, y en un modesto hotel fuimos a parar. El audio que recibí este fin de semana del 2023 me trajo recuerdos de 10 años atrás. Diez años después el tiempo vuelve a empezar. De ti aprendí que amaba que me lamieran el oído. De nuestra locura de tres días aprendí que capaz el destino al fin era mi amigo. Nunca encontré a alguien que se te compare. Ni en belleza, ni en locura, ni en lo feliz que me hiciste. Fue muy triste saber que lo nuestro iba a durar solo esos tres días. Ni ella iba a dejar su vida ni yo la mía. Ambos continuamos aunque nos hablábamos cada tanto. Amagábamos a volver a vernos. Yo amenazaba de irme allí, tú conque este verano si venías a Buenos Aires. Capaz el agua no cruza dos veces el mismo río o capaz el cause no era el mismo. Hoy volví a escuchar ese audio con esa tonada que me enloqueció la primera vez. Recordé cuando lloraste dormida en mi pecho. Recuerdo el primer porro que fumé en mi vida y fue a tu lado. Te agradezco este recuerdo que me hizo saber que nada está perdido.















