Trochas de vidrio y peceras de oxigeno
Rebanadas ordinarias de ira estaban cayendo al suelo, era mi machete desmesurado cortando maleza en medio del bosque. Derecha, izquierda, arriba, abajo: Todo por hacer mi propio sendero a costa de lo que fuera.Â
Ya estaba mamado de caminar los mismos caminos de todos, seguir un riel o una huella. QuerÃa hacer la mÃa en la masa verde, con ello nadie la seguirÃa y no solo eso, sabrÃa como devolverme sin pedir ayuda.Â
Llegué a unas rocas extremadamente amorfas y me senté. Bostecé humo y me embobé viendo el camino echo. Me quedé pensado en todo el desorden que hice al pasar como una vaca loca arrebatada entre las ramas.
Ya nada vale a donde llegues, siempre estarás en el mismo punto, pues aunque todos opten por la derecha o la izquierda, como dice el dicho: "El mundo es redondo".
El mismo sÃndrome simplista ataca preciso al observar un paisaje tipo Natgeo, pero en vivo, porque solo la naturaleza es capaz de silenciar tanta gritadera mental. Â
No me disgusta el hormiguero en el que habito (Bogotá), pero tanto vidrio y vitrinas me perturban, me dan ganas de darles machete cual sendero nuevo. Me inspira una trocha de vidrio, brillante, intocable de ira para que ya nadie  pueda volver a construir tantas peceras de oxigeno.Â