«La acción del sujeto sobre el conocimiento es inevitable: eliminar el sujeto de la relación cognoscitiva es suprimirla. A partir de esto la conclusión es evidente: si bien la tendencia a la objetividad del conocimiento no puede consistir en la eliminación del factor subjetivo, debe ser realizada por y en la superación del factor subjetivo, de sus manifestaciones concretas y de las deformaciones que introduce; superación que constituye necesariamente un proceso infinito. De aquí procede el descontento de quienes desearían un resultado que tuviera el valor de una verdad absoluta, sin tener en cuenta que ésta sólo es accesible bajo la forma de un movimiento infinito hacia.. . ; de aquí procede, por otra parte, el optimismo de quienes, al considerar el progreso del saber humano como una acumulación de verdades parciales, ven una nueva etapa de este progreso en cada superación de uno de los límites del conocimiento. El único medio de dominar la acción deformadora del factor subjetivo es tomar conciencia de su naturaleza y de su acción. Cuanto más conozcamos los contenidos y las modalidades de la intervención del sujeto en el conocimiento, mejor conoceremos cuantitativa y cualitativamente las propiedades del objeto. Nuestra situación es análoga a la del físico que, al conocer las interferencias entre el objeto físico que se va a medir, y el instrumento de medición, puede introducir las correcciones que se imponen, eliminando o reduciendo los errores al mínimo.»
Adam Shaff: Historia y verdad. Ensayo sobre la objetividad del conocimiento histórico. Editorial Grijalbo, págs. 344-345. México, 1982.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1
















