Hace unos días se negó la entrega de espacios costeros a comunidades indígenas en la región de Aysén. Pero no sólo el gobierno y las comunidades indígenas se vieron involucradas en esta noticia. La industria salmonera se vio implicada, ya que en la región de aysén se generó movilización de la población frente a la posibilidad de que realmente se entregaran estos espacios costeros a comunidades indígenas. En este punto, podemos observar lo polémico del conflicto, principalmente porque se ven enfrentadas dos fuerzas: el crecimiento económico y el crecimiento sustentable, ambos representados por actores como la industria salmonera y las comunidades indígenas, que en nuestro país representan fuerzas pujantes. Así como a nivel mundial y de una forma simplista, podemos decir que se enfrenta "la economía y la ecología".Gran parte de la población chilena no apoya a las salmoneras por sus históricos impactos ambientales, recordemos que a lo largo de los años, la industria ha sido fuente de crisis medioambientales debido a los errores que ha cometido (Virus ISA, 2008; Bloom Algal, 2016; sin mencionar los miles de millones de peces que se han escapado).Más, sí un sector apoya la iniciativa indígena, puesto que no sólo reconoce la autonomía indígena sobre el uso del Chile ancestral y patrimonial, sino que forma parte de los objetivos de la gobernanza chilena en cuanto a objetivos de sustentabilidad que se han comprometido como parte de acuerdos internacionales, por ejemplo, el acuerdo de Paris 2015. Sin embargo, es en este punto donde las fuerzas pujantes que se manifiestan como representantes de dos conflictos que no sólo afectan a nuestro país, sino que también afectan al mundo entero en cuanto al concepto de "Crecimiento" se refiere. Podemos entender que el crecimiento económico corresponde a uno de los factores que permiten medir el desarrollo de un país mediante parámetros productivos duros y contables como por ejemplo, el PIB, para el cual, la industria salmonera es uno de los principales actores debido a las exportaciones millonarias que realiza y que benefician la economía de nuestro país. Sin embargo, el crecimiento y el desarrollo de un país no sólo se miden por sus parámetros económicos, si no que estos son insuficientes para englobar todo lo que se entiende por "crecimiento". Ya que el crecimiento también debe ser sustentable para permitir resguardar nuestro planeta a lo largo de los años, preservando y protegiendo la biodiversidad de los ecosistemas, la conservación del medio ambiente y las especies que lo componen, y mantieniendo tradiciones socio-culturales de sectores marginados de nuestra sociedad como son, por ejemplo, las comunidades indígenas. Las salmoneras, provienentes en su mayoría de capital extranjero, no desconocen términos asociados a la sustentabilidad y están interesadas en el desarrollo sustentable, el cual realizan comprendiendo la naturaleza como un activo rentable, y por tanto, entienden el concepto desde una sustentabilidad débil, diferente. Las salmoneras si se preocupan del medio ambiente y de tener tecnologías cada vez más innovadoras que disminuyen los impactos de la contaminación en el agua, se preocupa de evitar usar químicos como medicamentos y mejorar de acuerdo a certificaciones internacionales, las que promueven el bienestar animal y la salud de los peces, aprendiendo de sus errores pasados, y de esta forma aportar al desarrollo sustentable. Sin embargo, y apesar de mejorar en cuanto a sus intenciones de protección del medioambiente, las salmoneras siguen siendo empresas privadas frutos del sistema capitalista, y por tanto, no tendrán siempre los mismos objetivos de crecimiento que el resto del país o su gobernanza. Pero este conflicto, entre una industria privada y una entidad estatal, puede observarse más allá del entendimiento sobre los diferentes tipos de conceptos que definen el crecimiento y desarrollo. Pero espero que estemos cada vez más cerca de ponernos de acuerdo como sociedad.