El primer hombre en la tierra que formuló ideas sobre la evolución biológica de las especies, un francés llamado Jean Baptiste Lamarck, dijo que la evolución de las especies se producía por la adaptación de los organismos vivos a un entorno cambiante a favor de la supervivencia de sí mismo y de las generaciones posteriores. Por lo que estos organismos evolucionarían, a lo largo de su historia y dependiendo del ambiente, de formas simples a formas más complejas. Convirtiéndose estos cambios en una constante y debido a la función adaptativa de las especies, la evolución de cada tipo se convertiría en un cambio hereditario para asegurar la supervivencia.
Un ejemplo más ilustrativo sería el caso de las jirafas del propio Lamarck: En época de sequía hace millones de años, unos antílopes que debían de ser similares a los actuales se esforzaban por alcanzar las hojas de los árboles para conseguir más alimento que el resto. Para ello estiraban el cuello y las patas delanteras. Por esta razón de esfuerzo por la supervivencia, estos órganos se fueron alargando de modo que al final de su vida estos animales tenían los órganos forzados de su cuerpo más largos que cuando nacieron. Estos caracteres pasaron a sus descendientes, que volvieron a repetir el esfuerzo de sus progenitores. Así, a lo largo de muchas generaciones, se consigue el alargamiento del cuello y de las extremidades anteriores que caracterizan a las jirafas actuales.
Si esta teoría fuera cierta y estuviese en rigor, el ser humano estaría sufriendo un proceso evolutivo y nos empezaríamos a fijar en si los recién nacidos llegan con algún tipo de cambio en sus dedos pulgares en un esfuerzo por adaptarse a la hora de no pulsar más de dos teclas al escribir en su teléfono móvil. O, si surge alguna nueva capa en los ojos de forma que les puedan proteger de la constante exposición a dispositivos digitales.
Un director del antiguo equipo de ingenieros de Yahoo, el ucraniano Jan Koum, dio por finalizada la aplicación Whatsapp para móviles en el año 2009.
Como ya sabéis, y no es un gran misterio lo que desvelo, es una aplicación móvil creada para el constante intercambio de mensajes; ya sean estos de texto, imágenes, vídeos, sonidos, ubicaciones y/o contactos.
Actualmente las oficinas se encuentran en Mountain View, pero se mantienen con un secretismo que no perdieron desde su creación. De momento, un solo periodista ha conseguido entrar a éstas y sus dos dueños siguen, a pesar de su éxito, sin hacer muchas apariciones públicas.
Defienden un modelo diferente de comunicación de empresa, “el boca a boca”, ya que la empresa no utiliza publicidad convencional, “La experiencia siempre es mejor si no tienes molestos banners que te distraen” llegó a decir Koum.
Tras pocos años, el éxito es indudable, la antigua forma de mensajería mediante SMS está casi obsoleta y miembros de todas las generaciones ya lo utilizan, Whatsapp invade todos los Smartphones y ha revolucionado la forma de entender la comunicación, pero, ¿A que lleva esa revolución? ¿De qué manera se entiende ahora la comunicación?
Pues la situación se encuentra en un paradigma comunicativo bastante contradictorio, mientras que se relativizan los esfuerzos en los canales y resulta más fácil, rápido y económico mantener una comunicación entre dos o varias personas, este hecho, que se produce gracias a las nuevas tecnologías, es el que genera su propia contradicción.
Se deshumaniza la comunicación, los emails no huelen a bolígrafo Bic y la palabra grupo que siempre tuvo un significado muy amplio, parece que se reduce a aquellos que se crean en la aplicación; lo que se habla por aquí, ya no se habla en el bar, en la oficina, en el vestuario. Y lo que se hace en el bar, en la oficina o en el vestuario es comunicarse con otros grupos porque con el que estás ya no tienes nada que decir desde que saliste de casa. Lo contradictorio.
Empresas de la talla de Coca-Cola ya hicieron un spot en referencia a ello intentando potenciar la comunicación como tal, en los bares (porque nos gusta vernos, tocarnos, estar juntos). La tercera edad desubicada con el resto del grueso poblacional, adicciones y problemas de pareja, de trabajo, accidentes de tráfico derivados del mal uso de las nuevas tecnologías y una sociedad que por momentos parece que se le ha olvidado andar mirando al frente cuando va por la calle.
Las nuevas tecnologías comunicativas han generado algo grande, un universo aparentemente inmaterial donde realmente empezamos a convivir los seres humanos. Nadie sabe dónde está ese universo, pero todos estamos. Millones de mensajes, imágenes e intimidades en un vacío que sí existe y que en ocasiones, y en mayor medida en las generaciones venideras, está sustituyendo a lo que se entendía por realidad.
Pero lejos de hablar de universos paralelos y la conciencia de Matrix, las nuevas tecnologías comunicativas también han creado un universo de posibilidades de reunión, de crecimiento humano y de revolución.
El caso más cercano y significativo, fue la ayuda que las 2.0 dieron a la hora de organizar el movimiento de protesta más importante de los últimos años en España, el ya conocido 15-M.
Sin ningún tipo de segmentación específica y a través de las redes sociales, la información llegó a todos los puntos y públicos en España, además, las redes sociales generaron la posibilidad de democratizar la protesta ya que todos podían opinar y ser leídos por todos aquellos que estuviesen en el movimiento. Un constante feedback entre la población española.
Pero sin duda el acontecimiento que ha coronado a las redes sociales como arma democratizadora y liberadora fueron las primaveras árabes a finales del año 2010 y principios de 2011 en Túnez y Egipto principalmente, en donde el mundo pudo ver casi en directo lo que allí sucedía y donde se consiguió escapar de una censura, que en estos países, es el arma política más poderosa.
Según The New York Times, los manifestantes disparaban tweets ante las balas.
Aún así no es del todo positivo como escribió Evgeny Morozov, experto en internet, en su tesis; el poder de internet como herramienta de democratización, está en última instancia bajo el poder de las autoridades que también hacen uso de ello como otra herramienta más para reforzar la vigilancia y el control de la población así como para mejorar la propaganda oficial.
De nuevo surge otra contradicción.
Volviendo a las teorías evolutivas, hago referencia ahora a la de Darwin, la actual y aceptada por toda la comunidad científica.
Charles Darwin, fue un naturalista inglés posterior a Lamarck, al que póstumamente le reconocieron lo que hoy es la base de la síntesis evolutiva moderna. Tras sus estudios y publicaciones, el origen de las especies entre otras, Darwin llegó a la conclusión de que la evolución de las especies giraba en torno a la supervivencia de los más fuertes y los más aptos al medio, la selección natural. Los individuos mejor dotados se adaptarán mejor a su medio ambiente y tendrán más posibilidades de sobrevivir en él así como de reproducirse y mejorar las generaciones posteriores.
Siguiendo esta teoría, la rigurosa, podemos ver como en un contexto de crisis mundial, algunas personas están consiguiendo sacar partido, y ya no sólo económico, al adaptarse. Los hay seleccionados naturalmente, y hablando de humanos, que han conseguido adaptarse a un entorno que cambia más rápido de lo que cambia la naturaleza, ese universo paralelo que comentaba antes ha sido conquistado por muchos humanos que evolucionan junto con el “tecnosistema”. En las generaciones venideras, no se verán niños con pulgares estrafalarios, pero si niños que en su función adaptativa y siguiendo las leyes de la selección natural, evolucionarán al compás de un mundo que crece tecnológicamente muy rápido.
Las nuevas tecnologías dan la gran oportunidad de darse a conocer al mundo de una manera más sencilla, el éxito está a un click. Publicidad más barata para Pymes, nuevos campos de negocio, ahorro en logística (multitud de grandes empresas trabajan desde casa), interrelación con los clientes y un constante feedback. Grupos de música que ganan fama sin productoras, revoluciones, algún joven y poco prometedor escritor de artículos, información (y desinformación) y una innumerable lista de posibilidades.
Al final, es adaptarse igual que a lo largo de toda la historia pero en un contexto que cambia a un ritmo frenético y que a muchos les coge desfasados tecnológicamente.
Adaptarse o morir es la ley. La supervivencia de la mejor raza, la homo whatsapiens.
De los medios de comunicación
de este mundo tan codificado
con internet y otras navegaciones
que desde siempre comunica tanto.
Publicado en ShiftMagazine
http://shiftmagazine.es/pildoras/homo-whatsappiens/