Un silencio absoluto inundó la sala, dejando mis oídos aturdidos de tal mutismo, en ese instante, me sentí dentro de su cuerpo, como en sus ojos se reflejaba impotencia, pesadumbre y melancolía. Sentí como su corazón latía de forma presurosa, y como la sangre recorría de forma atosigante por sus venas, gélida y tormentosa.











