Siempre nos imaginé como un campo de girasoles, ya que constantemente estábamos en la búsqueda de la calidez de la vida como las flores con el sol, y en los días oscuros y nublados nos buscábamos el uno al otro para reconfortarnos como los girasoles entre ellos, porque cuando no hay sol ellos se convierten en el sol del otro.
Fernando Ananá















