Mentiría al decir que puedo vivir sin ti, porque como el aire, te has vuelto necesaria para mi existir. Cuando contemplé tus ojos por primera vez, pude notar que algo en mí entraba para hacerme vivir. No comprendo cómo, pero siento que estaba toda mi vida esperando por ti. Mis manos sudaban, mi corazón latía sin cesar, te acercabas y no encontraba palabras para decirte que te estaba buscando, todo este tiempo, y no era porque te conocía de hoy, sino porque siento que te conocía de siempre.
En algún recuerdo pasajero, te vi conmigo, caminando y sonriendo en regiones donde no había sino solo naturaleza; estabas conmigo, juro que eras tú, porque te vi de nuevo y causaste lo que solo alguien que amé desde la eternidad puede hacer. Para mí eras el significado de amor, amor sin mencionar lo físico, sin mencionar lo terrenal, una esencia pura, una vista de lo eterno, inmarcesible sentimiento, eras esa esencia, dulce estrella.
¿Cómo le explico al universo que hay cosquilleos y temblores que perduran por siglos y décadas? ¿Cómo demuestro que hay almas que se pierden, pero siempre se encuentran? Siempre existirán esos amores atemporales, existen tanto como aquellos que nunca serán. Te amo más allá de todo. Te amo más allá del miedo, más allá de la incertidumbre, más allá de todo lo negativo que pueda aparecer cerca de nosotros. Cierro los ojos, y me pregunto, el porqué eres capaz de hacerme temblar sin tener que mirarme a los ojos.
Me pregunto, como hiciste que perdiera la compostura con tan solo dos horas escuchándote cómo jamás te escuché. Aún recuerdo tu voz en mis oídos y me recorre un escalofrío desde la base de mi cuello hasta la parte más baja de mi espalda. Es uno placentero, de esos que jamás he sentido, me gusta esta clase de primeras veces contigo. A veces pienso, en como será enroscar mis dedos en tu pelo, enredar mis piernas con las tuyas, en sentir tu calor en vez de ser presa de una imaginación de madrugada. Aún estando tan lejos, te sentí tan cerca, que quise perderme entre mis sábanas un momento más.
Escuchar entre sábanas / Ángel Garibay, María I