Aprendizajes del libro "Parir en libertad" de Raquel Schallman
Este libro realmente me dio bastante información y me abrió muchos los ojos sobre cosas que tenía muy aéreas en cuanto al parto, y me ayudó a entender de que mis decisiones deben ser respetadas en este momento. Los principales aprendizajes fueron:
Parir en libertad es recuperar la capacidad de decidir qué queremos hacer y cómo queremos estar cuando nuestro hijo nazca. Es ser nuevamente libres, guiadas solo por la autodeterminación.
El hogar brinda las condiciones opuestas por la contención, el cuidado, la intimidad, la tranquilidad y la libertad que tiene la gestante, y por el vínculo inmediato y sin restriccones que establece con su bebé.
Nadie podrá impedirle tener a sus seres querdos con ella. Podrá moverse libremente todo el tiempo que quiera y como quiera, cambiar de posición en la cama, salir a caminar, darse un baño, relajarse, charlar, comer, estar sentada en un sillón o en el piso, las posibilidades son infinitas.
Tiene menos estrés y, por lo tanto, todo su sistema defensivo funciona mejor y tambén tolera mejor el dolor.
Cuando se respeta el proceso fisiológico del parto, rara vez surgen dificultades.
Hay una sola cosa verdaderamente urgente después de que nace un bebé, y es que esté con su mamá. Todo lo demás puede esperar.
Yo les propongo que tengan en sus casas helado, porque tiene azucar, crema y frutas, porque es frío y además es placentero. Hielo, jugos, barras de cereal o granola, compotas, frutas, sopas, ensaladas.
La OMS recomienda animar a las mujeres a desplazarse y a moverse durante las contracciones.
Al romper la bolsa artificialmente aparece el riesgo de infección. Un mito vinculado con este tema es que puedan quedarse sin líquido amniótico. Esto no ocurre. El cuerpo regenera líquido, nunca está seco adentro.
La OMS indica que no es recomendable la utilización de monitores durante el embarazo ni el parto, porque no benefician la salud materno-fetal y porque su uso termina generando un enorme incremento de las cesáreas.
La epidural rompe el ritmo fisiológico del parto y altera la sabiduría del cuerpo para parir.
Es preferible un desgarro espontáneo antes que una episiotomía.
Durante el parto es imprescindible tener mucha paciencia. Para evitar los desgarros, lo que trato de hacer es que el bebé no salga de golpe, que lo haga lentamente mientras el tejido se estira poco a poco. Simplemente sosteniendo la cabecita e impidiendo el brusco desprendimiento.
Las cicatrices que dejan en el alma son mucho más dolorosas que las del cuerpo.
Después de una primera cesárea, NADA indica que se deba hacer otra por "rutina" o por "precaución". Al contrario, dce que incluso si una mamá tiene dos cesáreas es más seguro que en el siguiente embarazo se intente un parto vaginal.
Las rutinas, las cesáreas innecesasrias, muchas de las cosas que les hacen o dejan de hacer a las parturientas, son diversas formas de violencia.
De cómo se trate a una embarazada en un parto dependerá buena parte de su futura vida emocional y fisiológica.
Las situaciones placenteras hacen que el cuerpo genere endorfinas que disminuyen el dolor.
Una mano que acarica, un cuerpo que contiene, un baño de agua tibia, música suave, una sonrisa, una vuelta por el parque, tomar un helado, son algunos de los muchos "analgésicos" naturales que pueden usarse con una embarazada para disminuir el nivel de ansiedad y dolor.
Las parteras tradicionales colocan a la mamá en una posición similar a estar en cuatro patas durante veinte minutos, con una manta le masajean los glúteo, le dan un golpecito a cada uno y le dicen que se quede así otros veinte minutos. Esto hace que se amplíe la cavidad abdominal y el bebé, al estar incómodo en esa posición, se da vuelta.
Estas y muchas otras cosas aprendí de este maravilloso libro. Seguiré subiendo más cosas de los siguientes libros que lea.















