La mosca que salió de la puerta
... Después de golpear el aire; de levantarse y volverse a acostar, de meter varios plomazos con las pupilas, el, por fin abrió la puerta y dejo salir a la mosca. Ardua enemiga del sosiego. Ardua vendedora de perturbaciones, angustias y frustraciones.
La mosca solo golpeaba al viento, astro atómico.
Pero antes de abrir la puerta... Le había dicho a su esposa amada "amor, no me deja dormir el zumbido"
Y ella le había respondido "cielo, usa el repelente o déjate comer"
Dejarse comer, inconcebible.
Pero amor mío –con sátira optimista se dirigió a su esposa amada. –me va a matar
Ella nihilista, solo se tapo la cara.
"Seguro te deja en los huesos gordo"
... Justo después de abrir la puerta, supo algo, un zumbido revelador, epifanico, una señal.
Cómo recibir un mensaje, cómo una televisión siendo interrumpida, su mente al recibir tanta distorsión de algún vaivén vehicular emitido por el chingado insecto tuvo por fin una idea.
Pero antes de abrir la puerta... le había preguntado a su esposa amada "¿Y si la mosca no existe?"
A lo que ella estoica, respondió "ya duérmete"
"En verdad, piénsalo, he estado bajo mucho estrés, a veces en sueños tomo cosas y las coloco en otro lugar y al despertar resulta que hice esas cosas bajo los efectos del sonambulismo"
"Insinuas que te estás volviendo loco?"
"Si, y no. De estarlo, podría hacerme saber a mi mismo que la mosca no existe y desaparecerla..."
"Imagina que no existe, y de paso que yo ya estoy dormida"
"Amor, escucha, de lograrlo significa que puedo imaginar mil cosas más y darles vida, entonces si estoy loco, y no lo estoy por qué tambien significa que he normalizado ya muchas cosas de mi cabeza."
... Y entonces, justo después de abrir la puerta, después de intoxicarse con repelente y tirar algunas cosas de los muebles por azotar trapos cuál arma sedentaria.
Miro a su esposa, la miro con tanto amor que ni el mismo pudo con la emoción y lloró.
Pero antes de abrir la puerta... Se levantó y encontró a la mosca ya drogada aparcada en la esquina de su pared blanca.
"Está tan callada y calmada que me gustaría saber que piensa. He mosca de mierda ¿Existes?"
Ella entre risas, respondió por la mosca "Es tu momento ¡Mátame! acaba con yo, el producto de tu imaginación"
"Solo abre la puerta y deja que salga"
Entre esa mirada un susurro
Un susurro que con el desconcierto ótico nego la óptica sesgada.
Lo entendió todo, la mosca; el ruido, la pared, la puerta, su esposa.
Se levantó de la cama, camino hacia donde el, sus uñas rozaban cuál pintura de Miguel Angel las uñas de su esposo incautó. Coloco la mano encima de la suya sobre la manija de la puerta blanca.
Al verlo llorar, solo salió de la habitación y sonriéndole le dijo
"Yo te amo y te amare siempre"
Ella, su esposa amada, había fallecido un mes antes de que la mosca saliera de la puerta.
Un cuento rascado de otro cuento:
Amor, y si está mosca es producto de mi esquizofrenia?
Ya mátala –le dijo el cadáver de su mujer.
Vaya oda a la mosca, de su servidor ambas.