La memoria, como el micelio en el alma
En el alma, la memoria no muere,
sino que yace como micelio en la tierra,
esperando ser llamada por el recuerdo que la hiere.
Puede que el tiempo y el dolor la callen,
más siempre estará presente, como la red que los hongos tejen.
Los momentos que vivimos, las personas que amamos,
son como la micorriza que conecta nuestra historia y destino.
A veces se rompen, se desconectan en el camino,
pero su huella siempre queda, como la red que los hongos han tejido.
Un lazo que no se rompe, un abrazo que no se olvida.
Los recuerdos son tesoros imperecederos,
el legado más valioso que podemos dejar,
no importa si la mente se olvida, si se pierde el sendero,
los recuerdos estarán siempre presentes, como la micorriza que los hongos hacen perdurar.
Nuestro pasado, presente y futuro, todos en un solo lugar.
No llores las despedidas, ni las personas que se van,
pues nunca se marchan del todo, siempre quedan en ti.
Sigue adelante, llevando contigo tus recuerdos sin fin,
como la fuerza que el micelio otorga, en su comunicación infinita y sutil.
Un lazo que se extiende, un abrazo que no se acaba.