* ✧ ° ☾ Llevaba más de veinte minutos sin decir nada y eso era un verdadero record si se trataba de Luvik. Sentado en la esquina de un sofá de la gran sala, se había dedicado a intercalar miradas entre la familia Lefébvre y sus manos manchadas con óleo azul. Ambas familias habían compartido una cena con ellos como muestra de la buena relación de negocios que habían mantenido, pero eso era lo que menos le importaba al adolescente en ese momento. De hecho, no había querido entrometerse en las conversaciones porque solo hablaban sobre futuros proyectos y cosas de ese estilo.
Observó a los hermanos Lefébvre con curiosidad disfrazada de disimulo, tratando de decidir en qué se parecían. Sin embargo, sus iris azules se detuvieron más tiempo en el muchacho de las pecas. Así lo había apodado hace un rato cuando se fijó en las pequeñísimas marcas que decoraban la piel ajena. Bajó la mirada un segundo como si tuviera que procesar aquella imagen con más atención, no obstante, su curiosa naturaleza le obligó a buscar aquella silueta una vez más. [ @mcnoism ]








