Hoy es uno de esos días en donde no puedo dormir, y no es que no quiera hacerlo, mi cuerpo lo pide a gritos, pero mi ansiedad decide no callarse. En el fondo no la culpo, si ella no se preocupa por mí, me temo que nadie va a hacerlo; paso mi tiempo buscando escuchar a los demás, tratando de ayudarlos, e intentando hacerlos sentir que no están solos, porque sé que se siente la soledad, el saber que si no estuvieras ahí a nadie le importaría y creo fielmente que nadie merece ese sentimiento, pero estoy harta, harta de poner a todos primero y que nadie me ponga primero a mí, y odio sonar egoísta, pero si está es la versión de la vida a la que cada persona aspira en la actualidad ya no estoy segura de quererla.