¿Qué más quieres de m�
¿No te das cuenta que me lastimas?

seen from United States
seen from United States
seen from Türkiye
seen from United States

seen from Türkiye
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Norway

seen from Russia
seen from United States
seen from United States
seen from China

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Türkiye

seen from China
seen from United States
¿Qué más quieres de m�
¿No te das cuenta que me lastimas?

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Soy de esas personas que no se rinden fácilmente, que se quedan aun cuando todo duele, cuando el alma ya grita en silencio pidiendo una tregua. No es falta de amor propio —como muchos piensan—, es que tengo una fe tan inmensa que me convenzo de que el amor puede transformar, que la paciencia puede sanar, que los corazones heridos pueden aprender a amar distinto si alguien los espera el tiempo suficiente. Pero lo que nadie dice es que esa espera te consume, te desangra lentamente mientras sigues mirando las ruinas con esperanza de ver brotar una flor entre los escombros.
Yo me quedo, siempre me quedo… hasta que el dolor se vuelve insoportable. Hasta que mi reflejo ya no me reconoce, hasta que mis manos tiemblan de cansancio por sostener lo que se está desmoronando. No me alejo por orgullo ni por rabia, me alejo porque ya no tengo fuerzas, porque la fe se convierte en un peso, porque amar asà —a ciegas, con la ilusión de que el otro cambiará— termina rompiendo algo dentro de mà que no sé si alguna vez volverá a ser igual.
Cada vez que me destruyo por quedarme, me repito que esta será la última vez. Que no volveré a creer tanto, que no volveré a entregar mi ternura a quien no sabe recibirla. Pero cuando el cariño toca a mi puerta con palabras suaves y miradas que prometen redención, vuelvo a abrir. Vuelvo a creer. Y el ciclo se repite: el amor como sacrificio, la esperanza como condena.
No es que no me quiera. Me quiero, y precisamente por eso me duele tanto darme cuenta de que mi manera de amar es la que me deja vacÃa. Me enseñaron que el amor todo lo puede, y por creerlo, he permitido que me consuma. Me aferro a las personas como si mi luz pudiera curar su oscuridad, sin entender que hay heridas que no están hechas para que yo las cierre.
A veces pienso que tengo un corazón demasiado noble, o demasiado ingenuo, no lo sé. Pero sé que no me alejo cuando algo empieza a doler; me alejo cuando el dolor se vuelve parte de mÃ, cuando ya no distingo dónde termina la otra persona y dónde empiezo yo. Me alejo cuando la fe se me apaga en las manos, cuando el amor ya no salva, solo hiere.
Y entonces sÃ, me voy. No porque haya dejado de amar, sino porque ya no puedo seguir sangrando por mantener vivo algo que solo respira a costa de mÃ. Me voy con el corazón hecho pedazos, con la voz temblando, con los ojos cansados de llorar esperanzas muertas. Pero me voy. Y aunque cada paso duela, aunque la fe se quede atrás rogándome que lo intente una vez más, aprendo —a la fuerza— que a veces amar también significa dejar ir.
Soy el resultado de mil intentos de salvar lo que no querÃa ser salvado. Soy la cicatriz de cada historia que creà que podÃa cambiar. Y aunque duela reconocerlo, también soy la prueba de que incluso el corazón más fuerte tiene un lÃmite. Porque sÃ, mi fe es grande, pero ya entendà que no toda batalla merece mi fe, ni toda persona merece mi permanencia.
A veces, para sobrevivir, hay que dejar de creer que el amor basta. Hay que soltar, aunque las manos sangren. Hay que marcharse, incluso cuando el alma quiera quedarse. Porque quedarse cuando todo duele no es valentÃa: es olvido de uno mismo. Y yo… ya no quiero seguir olvidándome.
¿Como es posible que lo pueda amar tanto?
Si lo único que hace bien es herirme.
La magia de las palabras
"Tus palabras tienen el poder de sanar o herir. Sé consciente de lo que dices y elige siempre palabras que nutran el corazón de las personas."
Cuida tus palabras, ellas tienen el poder de herir el alma o endulzar el oÃdo, pueden golpear las emociones, o acariciar los sentimientos.
Tenemos la fea costumbre de decir frases agresivas cuando estamos enojados o de igual forma nos hieren.
No hagamos esto, dañamos terriblemente a quienes son blanco de nuestras palabras necias y llenas de odio.
Cuidemos que nuestros silencios sean mejor apreciados que nuestros gritos.
Leregi Renga

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Este fuego de mentiras me esta consumiendo
"Buscaba maneras para quererte, pero solo tenÃa formas de odiarte."
Vida-rota (seershworld)