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“KARDO”
Clothing using hand crafted Indian Textiles, made slowly in our New Delhi workshop. Low environmental impact clothing throught craft since 2013.
Discovery the Collection in store:
“Paris Oracle” Via di Priscilla, Roma. You are Welcome.
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How does Paris compare to Pitti? Pendleton, FrizmWorks, Viberg and more
„Baby, sag mir, vertraust du mir?
Baby, sag mir, vertraust du mir?
Bin für dich da.
Bin auf der Strasse, schlafe im grossen Haus, das war der Plan.“
ATAY / KARDO - WINDOWSHOPPA (YA ALBI)

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A Kardo Kosta y su sueño del pibe. A los legados que se aferran al tiempo. A les artistas mendocines de la diáspora y a las memorias viajeras.
Metamorfosis nefelibata
Situada en la pequeña localidad suiza de Evilard, dos pares de paredes blancas delimitan el cubo blanco de la Kleine Galerie. Inserta en un edificio de cuatro plantas, que alberga el atelier “El sueño del pibe”, la galería de Kardo Kosta se presta como un caparazón cambiante para diferentes propuestas reflexivas de artistas e investigadores del arte.
Los registros de Kosta revelan la transformación constante —aunque sutil— del atelier, que él mismo transfigura como un alquimista. Las residencias, en las que variopintos seres son convocados por Kardo a habitar y generar propuestas en la galería, modifican este espacio de forma más explícita y deliberada. Parte de ello fue “Kardografía Kosta”, un proyecto de residencia que Kardo y yo fuimos ideando durante años[1], orientado a revisar y documentar su abundante trayectoria y que finalizó con una exposición en la Kleine Galerie.
Desde el primer borrador, Kardo me incitó a apropiarme de la galería y sumergirme en su atelier, a pensar en la performatividad del espacio y en la confrontación del mundo abstracto de las ideas cuando entran en contacto con la materia circundante. Me instó a imaginar un nombre para esta acción, y pensé que la mejor manera de encontrarlo era intentar entrar en este sueño —su sueño—, y vivirlo. Bauticé metamorfosis nefelibata[2] a este viaje entre memorias, relatos y espacios en constante ebullición.
Metamorfosis
La residencia y su resultado no puede separarse del espacio que habité transitoriamente durante casi tres semanas. En medio de la galería, un colchón de 2 m x 2m fue mi única ancla. Allí dormía, pero nunca descansaba del todo. En sueños viajaba entre las obras, los ecos de conversaciones, y los documentos de Kardo, un artista en cuya vida y legado se entrelazan su archivo, su producción y sus escritos.
En mi mente se va configurando otro mapa con huellas, conceptos, memorias ajenas y recuerdos que apropio como espectadora vicaria. Con el paso de los días, el caos ordenado se va volviendo familiar y se convierte en mi brújula, en un tejido que me arrulla y me ofrece mil abordajes posibles. En esta maraña llena de lógica, cada pieza se encastra en un mosaico de relatos que me atraviesan: los de la vida de Kardo, la elocuente presencia de cada obra, el entretejido de las historias e idiosincrasias de las geografías que vivió, y mis pensamientos, que fantasean con la vida en Suiza y flotan a la deriva entre todas las anteriores. Guiada por estos fragmentos voy montando y desmontando un paisaje en los muros del cuadrilátero que habito:
Pared Oeste. Una puerta en el centro conecta el atelier con el cubo blanco de la galería. Las paredes laterales se interrumpen, a la derecha por un pequeño aparador, discretamente cubierto con un paño blanco, a la izquierda por un radiador, semiescondido con un gran grabado de dos piernas abiertas que dan la bienvenida. Constituyen el principio y el final del recorrido. El inicio —en mi lectura— está marcado por una serie de grabados de Mendoza de la casa de la escalera y un autorretrato punk y deconstruido de Kardo. El cierre se manifiesta a través de la noción de legado: una serie de libros, catálogos, y preguntas para pensar en la historia de los Kosta y del Sueño del Pibe.
Pared Norte. Cubierta por obras vinculadas a las artes gráficas, tradicionales y experimentales, sobre papel, lienzo y madera, presentan el recorrido transversal del artista grabador. Del copyart y el fax-art a la impresión laser, a las matrices presentadas como objeto, y obras en clave de cómic o arte textil. Ningún camino queda inexplorado en esta trayectoria que se desarrolla a lo largo y ancho del camino, atravesando ciudades como Mendoza, Santiago de Chile, Grenchen o Evilard.
Pared Este. Destinada al arte sintonía con la naturaleza, donde objetos nacidos de materiales orgánicos se entremezclan con grabados y fotografías de acciones efímeras. Un gran cartel, “Land-art Biel-Bienne”, evoca los diez años en los que Kardo y Marisa Kosta dieron vida a este evento en Suiza, conectando y entrelazando a personas de aquí y de allá, creando un puente entre geografías.
Pared Sur. Su rasgo más característico es una gran ventana de madera, con una hermosa vista a las casas y el paisaje de Evilard. Es un guiño a la búsqueda de integración local de la iniciativa colaborativa, asociativa y creativa de “El Sueño del Pibe”. Al costado, un tótem escultórico símbolo del sur —un cuerpo de la cintura para abajo— “el culo del mundo”, y otros objetos de identidad híbrida que conectan las dos orillas, la del sur y la del norte.
Nefelibata
En este entorno despierto cada día para entrar en ritos que no son míos, ruidos extranjeros que se van haciendo cotidianos. Meto la nariz en la vida de otros, en lo que no me pertenece, y esa intromisión me desprograma, me arrastra hacia una rutina ajena que borra los límites de lo que soy. Me pierdo, pero encuentro también la esencia de una identidad afín, un eco compartido en cada documento, en cada trazo marcado por la obra de Kardo.
Atelier y galería son espacios vivos, en perpetua metamorfosis, que respiran con cada nuevo habitante. Al final, El sueño del pibe no es un destino fijo, sino una travesía en ebullición constante, donde las memorias se entrelazan con las huellas de los que pasamos, donde cada rincón susurra la promesa de una nueva forma por descubrir. Mientras abandono este caparazón, me pregunto: ¿quién soñará a través de estos muros la próxima metamorfosis? ¿Cuántas metamorfosis caben en un sueño?
[1] También forma parte del proyecto “No quiero que mi obra termine en un Container” de Kardo Kosta, que plantea un plan de acción, puesta en valor y legado de su valiosa obra, y que cuenta con el inestimable apoyo logístico y creativo de Marisa Kosta, [2] Neologismo griego formado por “nefele”: νεφελε (nube) y “vaíno” “βαίνω” (ir). Nefelibata: aquella que camina por las nubes, quien vive en un mundo de sueños, entre lo que fue, lo que es y lo que será.