Amor ilícito, a escondidas, lejos de las miradas que juzgan, de las bocas que son verdugo para lo nuestro.
Amor de lugares oscuros en donde tú y yo somos bluminiscentes y damos todo. Donde no permitimos que aquellos que se dicen respetables nos crucifiquen, porque, que saben ellos de este deseo que se transforma en cariño, de está pasión vuelta ternura, de las caricias ardientes que nos vuelven poesía...
Somos amantes, si, dos que se vuelven un mismo cauce para ser océano.
Leregi Renga

















