ÂżQuĂ© pasa con la metáfora? Pues bien, todo, no hay nada que no pase con la metáfora y por medio de la metáfora. Todo enunciado a propĂłsito de cualquier cosa que pase, incluida la metáfora, se habrá producido no sin metáfora. No habrá habido metafĂłrica lo suficientemente consistente como para dominar todos sus enunciados. Y, quĂ© es lo que pasa por alto a la metáfora? Nada, en consecuencia, y habrĂa que decir más bien que la metáfora pasa por alto cualquier otra cosa, aquĂ a mĂ, en el mismo momento en que parece pasar a travĂ©s de mĂ. Pero si la metáfora pasa por alto o prescinde de todo aquello que no pasa sin ella, es quizá en un sentido insĂłlito ella se pasa por alto a sĂ misma, es que ya no tiene nombre, sentido propio o literal, lo cual empezarĂa a haceros legible tal figura doble de mi tĂtulo: en su retirada [retrait], habrĂa que decir en sus retiradas, la metáfora quizá, se retira, se retira de la escena mundial, y se retira de esta en el momento de su más invasora extensiĂłn, en el instante en que desborda todo lĂmite. Su retirada tendrĂa entonces la forma paradĂłjica de una insistencia indiscreta y desbordante, de una remanencia sobreabundante, de una repeticiĂłn intrusiva, dejando siempre la señal de un trazo suplementario de un giro más, de un re-torno y de un re-trazo [re-trait] en el trazo [trait] que habrá dejado en el mismo texto.
—Jacques Derrida, «La retirada de la metáfora» en PsychĂ©. Invenciones del otro. CapĂtulo traducido por Patricio Peñalver, ediciĂłn de Javier Pavez y CristĂłbal Thayer.
















