Para mí igualdad empieza desde adentro
Actualmente me cuesta manejar mis emociones, pero cada quien tiene lo suyo, y la verdad es que me es difícil integrarme en un grupo con el cual no tengo los mismos códigos, sobre todo porque la mayoría son hombres, ni me interesan los mismos temas de los que suelen hablar y me cuesta encontrar las cosas en común.
Lo que observo es que como grupo tienen una fidelidad donde es lógico que tengan un lenguaje interno y la verdad es que es súper molesto para mí ver y sentir su machismo latente, lo noto, realmente se nota y mucho. Porque, aunque el paradigma esté cambiando, las cosas no se pueden esconder, aunque lo intenten, solo porque ahora son “políticamente incorrectas”, las actitudes siguen siendo iguales, pero tratan de ser disimuladas o disfrazadas. Puesto que la estructura interna de pensamiento no cambia, sigue el mismo orden de pensamientos: lo primero que suele pensar un hombre al ver a una mujer, por ejemplo, eso ya lo pone en una actitud determinada que lo condiciona y cuando está instalado, como un programa de la raíz, es muy difícil sacarlo. Más allá de los “reflejos” instintivos, es cuestión de educación y aprendizaje, porque supongo que para algo podemos hacer uso de la razón y la mente que, cómo todo, se entrena. Ya que si inicialmente lo primero que se hace es asociar -mentalmente- una cosa con la otra, en este caso a la figura femenina al sexo, entonces la sucesión de acciones a proseguir del individuo girará en torno a ese objetivo, ya sea de una manera disimulada o evidente, independientemente de los valores morales o si se consuma o no, el individuo tiende a perseguir el objetivo inconscientemente por el hecho de tenerlo incorporado como un acto reflejo.
Por eso, si queremos cambiar un patrón como éste es necesario que estemos atentos observando con voluntad lo que pensamos: en la manera y el orden en el que lo hacemos.
Trato de empezar por mí, de dejar de aceptar esas actitudes que me ponen incómoda por seguir una suerte de protocolo, de ponerlas en evidencia y para poner un límite tratando de no ser agresiva con mi entorno al hacerlo. Pero, es muy difícil expresar una diferencia sin que el otro la sienta como una agresión a su sistema de creencias, que acá no se toca la teología, si no que una costumbre, que por tan simple y mundana que parezca para muchos es una imposición agresiva para otros. Que por más normal que parezca no significa que esté bien.
Es todo un desafío para mí, porque también dependo del resto, ya que significa encontrar nuevas formas de comunicarme, de ver las cosas, cómo en este tipo de comunicación es necesaria la retroalimentación, para tener una convivencia amena, pido la colaboración del otro: entonces, te pregunto, a vos que estás leyendo este texto ¿té dispones a romper tu sistema de creencias y construir uno nuevo donde sientas que las condiciones no te limitan, si no que se abre un universo de posibilidades?