Sin ruido no significa sano.
La pasada semana no tuve oportunidad de escribir mucho, a decir verdad me volví a poner las pilas en la escuela, había estado atrasandome con trabajos hasta que agarre la onda de que en marzo acaba mi semestre y debo tener todo concluido si es que quiero mi diploma de Cine Experimental. Aunque, ese no fue el único motivo, la verdad es que durante toda esta semana Carlos y yo discutimos bastante, desde lo mas pequeño y pasajero hasta peleas estruendosas donde como es normal, yo acabe siendo un mar de lagrimas. Hoy quiero tocar un tema de gran debate, ¿Son mejores las parejas que no pelean? ¿Las peleas significan que si hay amor?... Bien, ya que no existe una verdad absoluta en este tema, quiero platicarles mi experiencia a grandes rasgos para solo ahondar en lo mas importante. Desde que tengo memoria a partir de los 14 años estuve envuelta en relaciones amorosas de co dependencia, de conflictos y violencia, de faltas de respeto y todo eso para mi (hasta hace poco tiempo) era normal. Déjame decirte que la percepción que tenemos sobre el amor es distorsionada día a día, desde la relación entre tus padres hasta lo que ves en las películas, pero ¿como puedes saber que es lo real para ti si no hasta que lo vives? A los 14 años conocí a un chico que me gustaba mucho, veníamos de diferentes mundos y era tanto mi amor (o eso creía yo) que yo estaba dispuesta a hacer lo que fuera, como por ejemplo probar todas las drogas posibles, ERROR!!! Posterior a el, conocí a otro chico, del mismo ambiente, alguien que me hacia menos por mi edad (y el solo era un año mayor que yo), que estaba LOCO, y no loco como los hombres que te celan y hacen berrinches, de verdad estaba LOCO, se involucraba en todo tipo de conflictos y crímenes, aparecía y desaparecía cada que quería, andar con el era vivir al limite, era angustia, era MIEDO. ¿Es normal que tengas miedo de que tu pareja un día te haga daño? Mi mamá incluso llego a pensar que mi historia era algo similar a la de Othello, de verdad fue una relación horrible y tormentosa, jamas alce la voz, me deje manejar psicológicamente de la peor manera, hice cosas de las que jamas me creí capaz, que podían afectar mi libertad, que me hicieron perder amistades, Gato (llamémosle así) termino incluso en la carcel, y yo con ideas retorcidas sobre que era el “AMOR”, por que por supuesto que yo a pesar de todo tipo de agresiones y faltas de respeto creía que me amaba. Y asi fue como esas dos relaciones que abarcaron 3 años de mi vida me marcaron, me formaron, 3 años donde estuve callada y sumisa, donde un “te amo” remediaba cualquier mal. Quiero contarte que tras innumerables sesiones de terapia creía haberlo superado, creí haberlo dejado atrás, pero no, todo esto lo cargo hasta el día de hoy, a lo mejor no tan latente, ya no me afecta pero algo en mi sigue creyendo que hay algo de normalidad en alzar la voz y tirar manotazos, me sigo preguntado, ¿que esta bien? ¿que esta mal? ¿Existe un limite? Mi manera de reaccionar después de los 18 años comenzó a ser otras, deje de sentirme dominada y quise dominar, siempre queriendo ganar en las discusiones, con un vomito verbal imparable y mi arsenal de palabrotas. Pero quiero abordar el tema de la siguiente manera, ¿Será que las personas que se quedan calladas hacen mejor por no discutir ni insultar? Shakespeare dijo “El dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”. Me callé durante años, jamas hable de mis necesidades y dolores, de lo que me preocupaba, o entristecía, mucho menos lo que me enojaba por que no creía tener derecho, me aprisione a mi misma,y tu y yo sabemos que el reprimir emociones y sentimientos solo tiende a terminar de una manera... MAL. Hay relaciones por las que vale la pena alzar la voz, exigimos ya que queremos que nos funcione, queremos resolverlo. Llevo años observado, anotando para esta investigación, siempre decimos las mismas frases, te voy a decir las mías... ¿Eso es todo lo que vas a decir? ¿Solo te vas a quedar callado? ¡Eres un insensible! Estas equivocado. Usamos todo tipo de dialogos para la provocacion, para obtener respuestas, para obtener lo que sea que nos brinde la liberación de todo lo que dentro esta pasando y sentimos a flor de piel. Mi esposo siempre se queda callado, observa, deja ir... ¿Yo? Yo grito, maldigo y me aferro. ¿Quien de los dos esta bien (o mal)? Yo, por expresar lo que pienso/siento (aunque sea de la peor manera), ¿o el? por no enfrascarse en una discusión (pero a la vez no decir lo que pasa por su cabeza y corazón). Lo importante aqui es llegar a puntos neutros, comprender la manera de reaccionar de tu pareja, si yo ya se que el prefiere no hablar y esperar a calmarnos, debería dejar de provocarlo, ¿no es así? Debería comenzar a pedir las cosas con otro tono de voz, sin gritar, sin maldiciones y con palabras mas prudentes. Y el debería platicarme como se siente con cada situación que vivimos. Discusiones siempre va a haber en todo tipo de relaciones, desde las familiares, amorosas y hasta en las amistades, lo que cambia es la manera de abordar el conflicto. Hablando con mi mejor amigo me cuenta como es que el y su novia pelean por que no hubo un beso de buenos días, por el “visto” en WhatsApp, por el like de la amiga, otros discuten por los suegros, y otros el dinero, dividirse las responsabilidades del hogar o la forma de disciplinar a los hijos. Siempre que dos individuos vivan juntos habrá ideas y opiniones diferentes. La cosa se pone seria cuando los padres no saben cómo resolver sus desacuerdos con respeto y dignidad. Los niños crecen viendo constantemente conflictos y oyendo a sus padres discutir. He de aceptar también que ese ultimo punto ha sido uno de nuestros más grandes errores. Para terminar con esta historia de la gran catástrofe que ha sido mi vida quiero darte estos tips que fueron conclusión de la platica que (por fin) tuvimos Carlos y yo ayer. -MANTEN LAS DISCUSIONES EN PRIVADO. No discutas frente a nadie, no en la calle, no en casa de tus papás ni los suyos, no en el restaurante, no frente a niños. Respira, piensa mejor tus palabras, piensa tu punto y si lo deseas hasta tu argumento, espera al auto o espera a casa. Por mas que algo parezca buena idea cuando estas enojado NO LO ES. -PON REGLAS DE ENFRENTAMIENTO. Independientemente de cuán terco seas o de cuán correctas sientas que son tus ideas, no tienes derecho a denigrar a tu pareja. Nunca deberíamos creer que podemos quitarle la dignidad a otra persona y menos aún a nuestro compañero de vida. Por desgracia, cuando nos apasionamos con nuestras ideas actuamos de formas de las que después nos arrepentimos. Ambos integrantes de la pareja deberían sentarse antes de que aparezcan los conflictos y establecer reglas de conducta para los momentos en que no concuerden. De esta forma nos aseguraremos de tratar nuestras diferencias de manera respetuosa. -DESCUBRE LA FUENTE DE TU ENOJO. Hay ocasiones en las que permitimos que las emociones se acumulen en nuestro interior hasta que explotamos. A veces estallamos y no podemos explicar por qué la pelea se volvió tan hostil. El problema es que en realidad estamos enojados por otras cosas, sólo que toda la emoción sale en ese momento. No permitas que las emociones salgan a la luz sin una evaluación previa. Si estás enojado, comunícate con tu pareja de manera respetuosa. Si no lo haces, de pronto podrías explotar y reaccionar. Este tipo de lucha rápidamente se torna consumidora, porque el enojo albergado amenaza con tomar el control de la conversación. -ENFOCATE EN BUSCAR SOLUCIONES. Muchas peleas son sólo acusaciones, quejas o críticas arrojadas en contra del otro. Tenemos que dejar de jugar a culpar y aprender a vivir en unidad. En lugar de atacarse mutuamente, decidan buscar soluciones. La forma de hacerlo es que después de comunicar las emociones, en lugar de abandonar la discusión sintiéndose mal utilicen en cambio buenas herramientas de comunicación. Si tienes un lado sarcástico, muérdete la lengua. Tómate un momento para reflexionar sobre lo que crees que tu pareja está tratando de decirte. Trata de ponerte en los pies de tu pareja; tú no siempre tienes la razón. Decidan que ambos tratarán buscar una solución y discutirán las formas en que pueden hacer que funcione. Una vez que hayan encontrado la resolución —ya sea pedir perdón, un nuevo enfoque para lidiar con el trabajo y el dinero, un plan de disciplina más efectivo— no den un paso atrás al recordar viejas quejas. Las soluciones nos hacen avanzar. No recicles discusiones antiguas. La lucha hostil nos agota y destruye la relación más preciada que tenemos. Podemos resolver nuestros desacuerdos respetuosamente y crear una atmósfera de paz a pesar de nuestras diferencias. Pelear no esta mal, es sano, es sano expresarle a tu pareja que te molesta, que te esta causando incomodidad o que te tiene con mal humor, la cosa esta en como lo externamos. No seas como yo fui a mis 15 años, no seas sumiso@, no te quedes callado por temor, no pierdas tu dignidad en el intento de amar y ser amado. La persona que se queda callada NO ES MEJOR PERSONA que la que grita y argumenta. Todos somos de una manera, todos tenemos un pasado, personas que nos hicieron daño, padres que peleaban frente a nosotros, películas de amor perfecto que vimos una y mil veces, todo esto a lo largo de los años forma nuestras ideas del amor, las distorsiona, nos crea ideales falsos, vivimos de expectativas que no se cumplen y por esto peleamos. Si tu pareja te ha contado que como yo, con alguien mas la paso mal, NO TE VUELVAS ESA PERSONA, no le hagas daño con cosas que ya vivió demasiadas veces. Llegue a la conclusión que no es solo difícil amar pero si no también dejarse amar y aprender a recibir amor, a veces las discusiones son nuestra defensa a algo que no estamos acostumbrados a tener, paz. Habla, pelea, grita, discute pero no destruyas tu relación, no la desgastes con palabras que en realidad no sientes, que en cuanto te tranquilices te harán sentir culpa. Siempre recuerda que en el pedir esta el dar y que por mas trillado que sea “Hablando se entiende la gente”. -Kelly D.










