A todes les profes del mundo.
A Claudia
Comprabas las colecciones de libros infantiles que venían con el diario y los repartías entre tus sobrines, a cada une nos tocaba uno distinto, también nos grababas caseramente películas en vhs, en la etiqueta escribías los títulos y nuestros nombres, para Julieta y Leo, recuerdo La era del hielo 1, Los Aristogatos, Anastasia, Winnie Pooh con los comerciales de la tv incluídos.
Tu departamento en los monoblocks frente al parque central me encantaba, ¿Cómo se llamaba tu gata? Una vez dormimos las tres en tu cama. Me parece tan increíble la cantidad de veces que he vuelto a pasar por ahí y no se me pasa por la cabeza visitarte.
Tengo muchas cosas que fueron tuyas. Remeras que me quedan enormes. Unas muñecas mexicanas de tela a las que les dibujé la cara, les corté el pelo, les rompí la ropa e hice tatuajes practicando con una máquina de verdad, perdón, siempre fui destructiva con los juguetes. Un tambor de cuero que apesta y en el que un compañero del secundario escribió en la parte de atrás con corrector uno de esos mensajes estúpidos de nunca cambies con t.k.m, siempre pienso que voy a lijarlo. un bolsito negro de tela con un dibujo bordado de gente dándose la mano al rededor de un mundito. Montones de tarjetas dedicadas que te regalaban tus alumnes por el día del maestro.
Un álbum de fotos de tu viaje a México del 98', el año en el que nací, ese año tu otro hermano también estaba por ser padre. Vos te ibas de viaje con tu amiga, tiene fotos juntas, de los sitios que visitaron, plantas y cascadas, de un avión sobre el cielo celeste, postales compradas de paisajes, iglesias, murales, tejidos, ruinas, fotos con gente que conocieron allá, una de un chico, tal vez amigo tuyo envuelto en telas indígenas riendo sosteniendo una vela encendida y usando el bolsito negro que tengo, una imagen del Subcomandante Marcos, fotos de una protesta con la que te encontraste, en una hay una pancarta que narra “el olvido está lleno de memoria”, eso fue en Puebla, lo sé porque pegaste pequeñas etiquetas que escribiste indicando de qué lugares son tomadas las fotos, lo que ahora haríamos al publicar una foto con su ubicación. También estuviste en Las Ruinas de Cholulá, Mitla, Chiapas, Ocosigno, Palenque, Kabah, Tulum.
Hacías tu propia ropa, eras zurda, usabas lentes, tenías muchísimos libros, en mi mente de niña eras Vilma de Scooby-Doo. Una vez caminando por la sexta tuvimos una conversación sobre pijamas.
Siempre que nos visitabas agarrabas todas nuestras zapatillas y las lavabas a mano, se secaban al aire, desbloquee ese recuerdo cuando ví París Texas.
Eras la única adulta que me dejaba sentarme en el asiento de copiloto del auto. Moriste en un accidente que no fue tu culpa, el 24 de diciembre.
Una vez soñé regresabas después de pasar años en la cárcel, pero me decías por qué te habían encerrado, me sentí enojada porque te habías ido tanto tiempo, pero era enojo conmigo, porque no me había dado cuenta de tu ausencia. Cuando desperté todavía se sentía real, iba a preguntarle a mis xadres por qué habías estado en la cárcel pero mientras bajé la escaleras recordé que habías muerto, y que no había pensando mucho en vos desde entonces.
Una vez en la playa nos metimos juntas al mar, nos alejamos un montón de la orilla, quería ir más profundo todavía, hablamos sobre qué pasaría si nadáramos sin parar hacia adentro: en un momento los músculos se cansarían de esforzarse y aunque quisieras seguir nadando te ahogarías.
Una vez tuvimos una discusión sobre si los perros pueden comer alimento de gato o si los gatos pueden comer alimento para perros.
Eras la hermana mayor, igual que yo. Tuviste dos hermanos, uno tenía una edad similar a la tuya, el otro mucho más chico. Igual que nosotrxs, el mismo patrón, no llegaste a conocer a Marcos, el hermano menor.
Tuve un profesor de lengua en el secundario que te conoció, la primera vez que pasó lista me preguntó qué era tuyo, por el apellido, me contó que fueron amigos, que comían asados y vos lo delirabas porque le gustaba Draghi Lucero y a vos no.
El otro día te imaginé en la movilización de les docentes, será por ese no sé qué fantástico qué se crea cuando se unen tantas personas en un sólo lugar. Te ví encontrándote con tus colegas que te recuerdan, con una pancarta prolijita que hiciste vos misma, sacando fotos con una kodak descartable, después iríamos a alquilar una película conversando como lo hacíamos, de cosas importantes, como el mar y las mascotas, porque todo lo que me recuerda a vos es analógico y tiene una mística infantil a la que siempre quiero volver.















