Hay personas que regresan sin haber cambiado nada...
Volvió. Como siempre vuelven los que se fueron sin cerrar bien la puerta.
No con disculpas, no con el peso de lo que dejaron. Volvió ligero, como si el tiempo hubiera borrado lo suyo pero no lo mÃo. Como si mi recuperación fuera una invitación y no una victoria personal.
Y yo, que aprendà a ser educada incluso con quienes no lo merecen, le respondÃ. Error de cálculo suyo: confundió mi amabilidad con disponibilidad.
Empezaron las insinuaciones. "Eres la mujer de mi Vida", dijo. Él, que tiene una vida construida con otra persona. Él, que me dejó en pedazos y nunca se preguntó cómo me fui recomponiendo sola, sin que nadie me sostuviera.
Cuando no entré al juego, se ofendió. Como si yo le debiera algo. Como si mi existencia estuviera en pausa esperando que él decidiera volver a aparecer.
Y entonces hice lo más difÃcil y lo más necesario: le dije la verdad. Le nombré el daño. Le dije que me rompió, que cruzó mis lÃmites, que costó reconstruirme.
Su respuesta fue: "Olvida esos pensamientos."
Y me quedé ahà , anclada en ese pensamiento todo el dÃa y noche.
¿Olvida esos pensamientos?
Ahà estaba todo. Resumido en cuatro palabras. La evasión perfecta disfrazada de consejo. Porque reconocer el daño implicarÃa hacerse cargo, y hacerse cargo implicarÃa cambiar, y cambiar es demasiado para alguien que solo regresa cuando le conviene, para lo que le conviene.
No querÃa conversación. QuerÃa borrón. QuerÃa que yo fuera quien borrara para que él no tuviera que cargar nada.
Y en algún momento,de esa larga noche,lo entendà con una claridad que no duele, que simplemente "ES".
No hay nada que esperar de quien llama o trata de herida a tu memoria.
Asà que no. No voy a olvidar. No porque esté atascada en el pasado, sino porque mi historia me pertenece y aprendà demasiado caro como para soltarla a pedido de alguien que no asume ni la mitad de lo que sembró.
Me recuperé sola. RehÃce mis lÃmites sola. Me encontré sola.
Y de ese lugar, tranquila y sin portazos, simplemente ya no hay espacio para quien regresa,(o aparece de nuevas), a ocupar sin aportar nada.
Que le vaya bien. De verdad. Pero lejos.












