La llegada de Simón - Parte 1
Era Octubre de 2016, Buenos Aires se pone tan linda en Octubre que me invitó a ir unos días por trabajo. Me quedé en Wilde con mi cuñada Yami. Era 24 y ya me tenía que haber llegado la regla hace unos días, así que le pedí a mi cuñada que me acompañara a la farmacia a comprar una prueba de embarazo. Era la primera vez que me hacía una y no sabía cómo tenía que hacer. No me podía concentrar ni en leer las instrucciones. Ella me ayudó mientras yo temblaba. Fueron dos minutos eternos de esperar los resultados. Lloramos de felicidad. ¡Había salido positivo!
¿Eso es una rayita? ¿Hay dos rayitas? ¡¡¡AAAAAAAA!!!
Con Yami, súper felices por Simón.
Antes de volverme a Lima había decidido pasar por Santiago de Chile. Visité a Daniel y a Beñi, cada vez me empezaba a sentir más cansada, pero eso no impidió que la pasara genial.
Cara de sueño x 4mil con Beñi.
Sale selfie con Beñi y sus papás.
La única foto que se dejó tomar Daniel.
Cariñito para Tony Montana.
Con el Chino ya habíamos tomado la decisión de ser papás hace un tiempo. Habían pasado 6 meses desde esa conversación. No quería contarle por teléfono así que me esperé una semana a volver a Lima para decirle. Estando en el avión me escribí en la panza “hola papu”. Cuando llegué a la casa lo saludo y me levanto el polo, él se me queda mirando con cara de confundido y entonces le digo: “estoy embarazada”. Besos, abrazos y risas nerviosas. ¡Vamos a ser papás!
Difícil escribir con lapicero y en el baño del avión.
Fuimos por primera vez a Pakarii y conocimos a Angela. Desde el primer momento supe que quería que ella acompañara mi embarazo y parto. Al principio me sentía de una forma inexplicable, no entendía mis sentimientos, no descifraba lo que estaba sintiendo. Mi cuerpo tenía dos almas dentro y eso era lo mas increíblemente fascinante que me había pasado en mis 31 años de vida.
Primera ecografía de Simón.
Los primeros meses del embarazo fueron muy duros. Vomité mucho, los mareos eran terribles, me costaba mucho comer y mantener arriba los ánimos. Tenía unas pesadillas recurrentes en las que me bajaba la ropa y veía una mancha de sangre. Angela me recomendó unas Flores de Bach que ella misma me preparó y además encontré una Ceremonia de Sanación de Útero a la que fui con mucha ilusión y que me encantó. Me liberé de los miedos por los que pasaba en ese momento y me llené de fuerza para seguir. Pasó el tiempo, llegó febrero y fuimos a España a visitar a mi hermano. ¡Era nuestro tercer viaje juntos como mamá e hijo y nuestra primera vez en Europa!
A todos lados iba con una bolsa por si me daban náuseas, pero a pesar de eso la pasé bravaso Mi hermano, Marina, Gracia y Marco me engrieron y cuidaron como nunca.
Paseando (lentito) por Madrid, amando mi panza grandota.
Para todos alitas de pollo con papas fritas, para mí jugo de fresa.
Lonchecito mas rico. Jamón crudo ven a mí.
Amo los miradores. Este es en Zaragoza.
Así se veía desde arriba.
Arcoiris para Simón en Calatayud.
Descansando un ratito en el Palacio de cristal.
Helados con Gracia y Marco.
Una vez en Lima decidí trabajar mucho menos y me dediqué a investigar sobre el embarazo y el parto. Sabiendo que al final no tengo el control absoluto en mis manos me encaminé hacia mi parto soñado. Tenía miedo pero estaba segura que podíamos hacerlo bien. Me informé y compartí todo con el Chino para así empoderarnos al máximo. Leí algunos libros que me gustaron mucho.
Lavé ropita diminuta con mucha ilusión, hicimos un plan de parto y armamos la maleta. ¡Teníamos todo listo para recibir a Simón! Mi mamá preparó 1000 grullas para pedir un deseo, todos lo estábamos esperando con mucho amor.
1000 grullas de origami hechas por mi mamá. El deseo fue que Simón naciera bien.