Llueve en Quito
Llueve en Quito al atardecer. Llueve en fe, llueve ahora y no puedo encontrar mis gafas para verlo o mis manos para tapar a tantos puestos en el mercado. Este atardecer llueve y no se si escuchar el poder de los truenos o escuchar a mi conciencia, por que nadie habla bajo la tormenta.
Ahora llueve a gritos y te lo juro que deseo unirme a tal cascada. Quiero que mis dedos se vuelvan agua para pertenecer a este festival de voces incredulas que cantan y marchan para desvanecer gobiernos y soldados; O quizas cada gota es un pecado deseando hundirse entre las alcantarillas. O una alma que dio su vida para ver crecer semillas.
Que bellas son las nubes que danzan entre el blanco y negro y se mezclan entre la eternidad del cielo. Magnificas y valientes, enteras y desnudas bailan un balz que le da la vida al invierno entre sus amorosos vientres. Que delicia este dia para ver nacer a Quito. Que delicia este dia de juventud y crateres.
Y yo moribundo bajo el techo educado de este gran idioma miro la lluvia y busco entenderla entre gota y voz, entre gota y sexo, entre poder y ternura--Busco tenerla entre mis manos y pulmones para orar con ella y convertirme en parte de sus leyendas que al caer estremecen a los idiotas y a los sabios. Ideas para que al caer se mezclen con fantasmas y demonios. Y nos amplian en combate eterno-- luna y gripe, Dios y cera.
Que eterno es todo ahora en Quito, entre esta lluvia que nos lava y atemoriza tanto que al unirnos unos a otros gritamos, entre prendas y adornos, que somos mas fuertes que el cafe. Que al unirnos entre carencia ofrecemos nuestros pechos para ver dormir a los niNos. Ofrecemos nuestra gloria para buscar una voz interna que nos lleve enteros entre los angeles y nos preste alas para volar ahora, volar fuerte, y volar siempre!
Tan bella es esta tarde cautiva aqui en Quito, y donde estas tu seNora? Donde esta tu alma clara, tu voz de plata? Dime! Cuentame que es lo que hoy haces y porque te me escondes.















