Ciudad Mia
Te escribo bajo la serena noche de esta cuidad de adobe, donde la oscuridad de montaNas heridas termina y el resplandor de gente aguda pinta el occidente de un color travieso--gente de paja, gente de oro. Gente dedicada a enlazar nudos, el patio y la garganta, la fruta y los peregrinos.
Te escribo por que deseo encontrar tu piel sobre el olor de caNa erecta, sobre el alfajor de coco tendido. Que cuando muerda el blanco arroz de esta tierra me encienda con tu pureza y textura--y que me queme suave, eternamente al sonido de tu voz. Para siempre tu, tu alma--tu cuerpo--gaviota.
Alimentame con el trigo de tus labios, y dejame beber de tu jarra divina que ya muchas noches me ha rodeado y apretado la cabeza. Quiero sentir vivas tus caderas como angeles en plena batalla y despertar las bellas garzas que defienden tu pecho. Es asi como deseo vivir, como un sargento perdido entre tu cuerpo--la unica ciudad mas bella que Quito. Eres tu ciudad de lava tejida y me consumes y abarcas poco a poco.












