SĂ© que no me lo dirĂĄs, aunque me lo escribas mil veces.
Es ese trino de un pĂĄjaro enjaulado cuyo canto aĂșn no alcanzo a oĂr.
Y me pregunto si hay alguna razĂłn para que yo me pierda en sus silencios.
No importa.
También hay flores en los desiertos, aunque no sepamos verlas.
âY yo me irĂ©, y se quedarĂĄn los pĂĄjaros cantandoâŠâ
QuizĂĄ no cante conmigo, pero tal vez lo haga allĂ donde sea fĂĄcil su nido y yo aprenda a escucharlo.
Un beso con amor















