Mi querida amiga, nos vemos otra vez sin hablarnos y, por ende, sin respondernos. Me atrevo a decir que nuestra relación es algo tensa, y yo no sé bien porqué, yo no hice nada en tu corazón. Yo jugaba mis cartas sin saber de tu existencia, y me temo que todo mundo quien sabía de vos, pero no estaba relacionado, te tenía en borrador. Yo no sabía que nos volveríamos así de cercanas.
Mis mañanas y las tuyas comenzarán con un café. Nos veremos los rostros, buscaremos saber de la otra, casi tan preocupadas como angustiadas, como ansiosas. No hay nada más que ello, no hay más que excavar, pero lo hacemos.
Somos tristemente similares, pero no nacimos para asimilarnos. Somos un extraño caso que nunca va a tener nadie quien lo resuelva, más que quizá, un tercero en escucha a la vela de nuestro llanto sin motivo más que el de saber de la otra.
Pero que más curioso, amiga mía, que nos conozcamos tanto y no lo sepa nadie en este mundo más que nos. Que compartimos penas, que compartimos amores, que compartimos los gustos que nos separan.
Pero que mas grande pena será para mi corazón, el día en que no sepa de vos, el día que no sepas de mí. El día en que todo esto se acabe y jamás fuimos más que amigas para sociales. Amigas entrañables. Amigas? nunca lo fuimos en esta vida.
y quizás me consideres, tristemente, tu enemiga.