Me cansé de esperar a que llegara el día. Me canse de esperar por esa llamada que nunca se hizo, el mensaje nunca escrito.
Fue tanta la espera que las ganas se extinguieron poco a poco, y hoy ya no hay más que dar.
Fueron tantas las veces que cedí, que fui complaciente, que sin esperar nada a cambio, bajo la luz de la luna, espere paciente, pero tú, nunca llegaste.
Hoy, no se da vuelta a una página, se cierra un libro lleno de historias, unas buenas, otras malas, y otras peores, pero al fin de cuentas pasado, historias...
Si tan solo hubieras atendido a uno de mis llamados, si una palabra tuya hubiera sido mia, un verso amable, una canción romántica con dedicación especial, o por lo menos un beso sincero, una mano tomando la mía.
Pero ya ves, sigo aquí, la única diferencia es, que ya no espero nada de ti, deje de crearme espectativas, y con todo el dolor de mi corazón, asesine a las pocas mariposas que quedaban con vida; unas de hace ya mucho tiempo, algunas heridas, y otras que estaban naciendo.
No te agradezco la ilusión, pero si el haberme hecho creer, qué tal vez un día, tú y yo podríamos encontrarnos y tener nuestro final feliz.
A ti, “El AMOR”. Hoy renuncio a la posibilidad de encontrarte, y termino de una vez por todas, con esta tiranía que ejercías sobre mi, con esta volatilidad, de estar, pero no estar.
Hasta luego, y no espero que un día lleguemos a encontrarnos, y si es así, y aún no eres para mi, mejor da la vuelta y sigue tu rumbo, que yo desde hoy, celebro, nuestro amargo funeral.