Si aprendes a curarte tĂş mismo, te vuelves invencible.
Alexander Alay.

seen from United Kingdom
seen from Uruguay

seen from United States
seen from United States
seen from Russia

seen from Croatia
seen from China

seen from United States
seen from Saudi Arabia
seen from Russia

seen from Chile
seen from Brazil
seen from United States

seen from Australia
seen from United States
seen from Sweden

seen from United States
seen from Saudi Arabia
seen from United States
seen from United States
Si aprendes a curarte tĂş mismo, te vuelves invencible.
Alexander Alay.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Durante un tiempo fuiste mi mejor medicina, hasta que me curé.
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del dĂa. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Jaime sabines
La curación son capas. La curación es tiempo. La curación es insoportable. Una vez que crees que está hecho, no lo está.
Que tan efĂmero podrĂa ser amarte
Si ni tu ni yo controlamos el tiempo
Que tan absurdo serĂa compartirte mis anhelos
Si los vas a olvidar con el paso del tiempo
Que sentido tendrĂa regalarte mis besos
Si con el pasar de los años no recordarás nada de aquello
Para que te abrazarĂa
Si luego a mis brazos ya no volverĂas
Que valor tendrĂa regalarte momentos
Si solo quedarán plasmados en viejos recuerdos
Que ganas tendrĂa de continuar
Si algĂşn dĂa a mi lado ya no estarás
Y que vacĂa te va quedando el alma
Cuando pensaste que las personas estarĂan
Pero que efĂmero es el destino en cuestiones del amor y la vida.
-N.k

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Espero curarme de ti en unos dĂas.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno:
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”.
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mĂas, te he dicho “ya es tarde”, y tĂş sabĂas que decĂa “te quiero”).
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. SĂłlo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteĂłn.
- Jaime Sabines.
No pretendo curarme de nadie, ni olvidar, ni negar lo que amĂ©. TendrĂa que perder una parte de mĂ, y no pienso andar por la vida en pedazos.
–Elena Poe.
–🍒.