Cuarteto Casals

seen from United Kingdom
seen from T1

seen from Singapore
seen from United States

seen from United States
seen from Netherlands
seen from Brazil
seen from Spain

seen from T1
seen from Spain

seen from Canada

seen from South Africa
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Philippines
seen from China
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from T1
Cuarteto Casals

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Cuarteto Casals
Just got back from a recital featuring the Spanish string quartet Cuarteto Casals, who are probably the best chamber ensemble to come out of Spain in my lifetime. They've been through here a couple times in the past, but I was either out of town or too swamped with work to hear them, despite having tickets. I really regret that now because they are PHENOMENAL. From the first couple bars of the first piece, Arriaga's String Quartet #3, their ensemble tone struck me as so smooth and creamy. Only the best string quartets are capable of a sound like that. And over the course of the recital, I was deeply impressed with not only the tonal beauty but also the size of their sound. It's so rare to hear a string quartet that can generate a sound picture that's capable of filling up a 700-seat auditorium like the one where they performed this evening. And they were so sophisticated and had such immaculate technique. They played one of Beethoven's genius late quartets, Op. 130 and the Grosse Fugue finale, Op. 133, so NOT EASY MUSIC, but their playing seemed effortless because they had such mastery over this extremely dense and complicated material. Y'all, I could go on and on, but I'll just say that they're easily a top 10 string quartet worldwide, and I'm so frustrated with myself for missing them in the past.
(Also, on a thirsty note, the violist and one of the two violinists were women, and they were so beautiful! SWOON!)
Camarada Dmitri
[Dmitri Shostakóvich (San Petersburgo, 1906 – Moscú, 1975) / D. S.]
Se cumplen 50 años de la muerte de Shostakóvich, y el Cuarteto Casals publica una intensa lectura de sus quince cuartetos en Harmonia Mundi
El 9 de agosto de 1975, Dmitri Shostakóvich moría en Moscú a los 68 años, víctima de un cáncer de pulmón. La noticia tardó tres días en aparecer en Pravda, pero el entierro, celebrado cinco días después, tuvo carácter oficial. El régimen lo despidió como un comunista ortodoxo, miembro ejemplar del partido, defensor de las diretrices del realismo socialista. Y durante años, así fue también percibido en buena parte de Occidente. Pero en 1979 todo cambió con la publicación de Testimonio, las supuestas memorias del compositor recogidas por Solomon Volkov, que dibujaban un retrato muy distinto: el de un hombre atormentado, humillado y utilizado por el poder soviético, cuya música hablaba en realidad en un doble lenguaje cargado de ironía, amargura y resistencia cifrada. La autenticidad de Testimonio fue pronto desacreditada, pero la imagen pública de Shostakóvich ya no volvió a ser la misma.
Desde entonces, la historia del compositor se ha contado –y con frecuencia simplificado– como la de un genio sitiado. Un talento precoz, producto de la revolución, que alcanzó fama internacional con su Primera sinfonía, alabada incluso por Alban Berg, y que en los años veinte cultivó con entusiasmo un modernismo vanguardista, próximo al constructivismo y al futurismo, en obras como el ballet El perno, la ópera satírica La nariz o las Sinfonías nos. 2 y 3, con sus partes corales y su ardiente populismo. Pero el viraje autoritario del régimen y la creciente presión ideológica pusieron pronto límites a esa libertad. La fecha clave fue enero de 1936, cuando Stalin asistió a una función de su ópera Lady Macbeth de Mtsensk y salió visiblemente molesto. Dos días después, Pravda publicaba el célebre editorial Caos en lugar de música, una condena fulminante que sumió al compositor en el pánico. Interrogatorios, marginación, obras retiradas (¡esa desafiante, por ultramoderna, 4ª sinfonía!), amenazas veladas: Shostakóvich aprendió a vivir con miedo. Durante los terribles procesos de 1937, el compositor dormía vestido, con una maleta junto a la cama, por si el NKVD venía a buscarlo de noche.
Y, sin embargo, sobrevivió. Lo hizo adaptándose a los tiempos y transformando su ambigua relación con el régimen en estética. Frente a la frontalidad retórica del realismo socialista, su música desplegó un lenguaje elusivo, irónico, lleno de dobles sentidos, plagado de citas, máscaras y contrastes violentos. Ese tono ambivalente es clave para entender tanto su carrera sinfónica como su producción de cámara. Las grandes sinfonías de guerra –la 7ª, la 8ª– fueron concebidas como grandes frescos colectivos y combativos, y pueden ser leídos como himnos patrióticos, pero en la sencilla, casi paródica, 9ª se abren grietas expresivas que dejan asomar una subjetividad desolada, y por ello fue desdeñada por las autoridades. Es, sin embargo, en los cuartetos donde esa subjetividad se revela de forma más directa, más íntima, más desesperada.
Escritos entre 1938 y 1974, los cuartetos de cuerda de Shostakóvich, constituyen un corpus de excepcional coherencia y profundidad, comparable en riqueza expresiva al de Beethoven. Pero, a diferencia del ciclo sinfónico, no recorren toda su vida creadora. Al final de la guerra, Shostakóvich había terminado ocho sinfonías y solo dos cuartetos. El músico tardó en encontrar en el cuarteto el vehículo expresivo que necesitaba. Pero cuando lo hizo, se volcó con una intensidad confesional rara vez vista en el siglo XX.
De hecho, si las sinfonías dan voz al ciudadano soviético –trágico, heroico, ambiguo–, los cuartetos parecen escritos para sí mismo, como un diario secreto. “Reflexioné que si algún día muero, es poco probable que alguien escriba una obra dedicada a mi memoria. Así que decidí escribir una yo mismo. Incluso se podría escribir en la portada: «Dedicado a la memoria del compositor de este cuarteto»”, escribió a su amigo y confidente Isaak Glikman con respecto al más famoso de la serie, el Cuarteto nº8. Esa obra, concebida en apenas tres días en Dresde, ciudad símbolo de la destrucción bélica, se estructura en torno a las notas D-S-C-H (re-mi bemol-do-si), transcripción en notación germánica de sus iniciales. El tema aparece en los cinco movimientos de la obra como una firma obsesiva, como si el compositor, en efecto, se estuviera escribiendo a sí mismo.
El ciclo completo de los quince cuartetos ofrece un paisaje cambiante, que va de la claridad casi clasicista del nº1 a la densidad abstracta y elegíaca del nº15. En los primeros domina aún la voluntad sinfónica, la construcción expansiva. Pero a partir del 7º, escrito también en 1960, se impone una escritura más desnuda, austera, por momentos espectral. Son obras atravesadas por la memoria, la enfermedad, la muerte. El último cuarteto, en mi bemol menor, está escrito en seis movimientos lentos encadenados, y concluye en un silencio que parece irreversible.
[El Casals en la formación en que grabó el álbum, aún con Jonathan Brown como viola / Igor.cat]
Uno de los homenajes más relevantes de este año conmemorativo es el proyecto de grabación de la integral de los cuartetos a cargo del Cuarteto Casals para el sello Harmonia Mundi. Tras un primer volumen que incluía los cinco primeros de la serie, el segundo acaba de ver la luz con los números 6 a 12, y el conjunto prevé culminar el ciclo en los próximos meses. Paralelamente, y como complemento a esa labor fonográfica, el Casals los interpretará en vivo entre noviembre de 2025 y abril de 2026 en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional, dentro del ciclo Universo Shostakóvich que han programado el CNDM y La Filarmónica.
En sus últimos años, Shostakóvich ya apenas podía tocar el piano y escribía con dificultad. Pero los cuartetos seguían fluyendo (tres en el último quinquenio), como si allí encontrara alivio. Medio siglo después, esas formas siguen interpelando al oyente con una intensidad implacable. Nada en ellas es fácil. Pero todo es elocuente. Como si entre líneas –entre notas– se siguiera oyendo lo que entonces no podía decirse en voz alta.
[Diario de Sevilla. 3-08-2025]
La ficha DMITRI SHOSTAKOVICH. COMPLETE STRING QUARTET VOL.2 Dmitri Shostakóvich (1906-1975) CD 1 Cuarteto de cuerda nº6 en sol mayor Op.101 [1956] Cuarteto de cuerda nº7 en fa sostenido menor Op.108 [1960] Cuarteto de cuerda nº8 en do menor Op.110 [1960] Cuarteto de cuerda nº11 en fa menor Op.122 [1966] CD 2 Cuarteto de cuerda nº9 en mi bemol mayor Op.117 [1964] Cuarteto de cuerda nº10 en la bemol mayor Op.118 [1964] Cuarteto de cuerda nº12 en re bemol mayor Op.133 [1968] Cuarteto Casals: Vera Martínez Mehner, violín I; Abel Tomàs, violín II; Jonathan Brown, viola; Arnau Tomàs, violonchelo Harmonia Mundi (2 CD)
SHOSTAKÓVICH POR EL CUARTETO CASALS EN SPOTIFY
Vol.1
Vol.2
La vida sigue igual
[El Cuarteto Casals con su nueva formación: Cristina Cordero, Arnau Tomàs, Abel Tomàs y Vera Martínez Mehner / Pablo Rodrigo]
Producciones recientes de solistas, grupos y sellos españoles para el Año Nuevo
“Unos que nacen, otros morirán./ Unos que ríen, otros llorarán./ Agua sin cauces,/ río sin mar,/ penas y glorias, guerras y paz.” Julio Iglesias ganó el Festival de Benidorm en 1968 con este auténtico hit de la canción española contemporánea, y lo mejor que puede decirse del mundo del disco clásico cuando se cumple el primer cuarto del siglo XXI es eso, que la vida sigue igual. Según algunos expertos, el CD debería llevar dos décadas desaparecido, pero ahí continúa en pie. Se venden pocos (es normal, están las plataformas), pero por alguna razón el formato físico se resiste a morir. Así que, mientras aguante el formato y a mí las fuerzas, seguiremos desde Mapa de Músicas inaugurando el año con una suerte de silva de novedades españolas, nueve referencias que muestran la fortaleza (o la debilidad, que cada cual juzgue) de los intérpretes y la industria de nuestro país.
1. Shostakóvich: Cuartetos 1-5 (Integral. Vol.1). Cuarteto Casals. Harmonia Mundi (2 CD). Uno de nuestros grupos más internacionales acaba de incorporar a la joven Cristina Cordero como viola. Este primer volumen de su esperada integral Shostakóvich fue grabado aún con Jonathan Brown, y el grupo deslumbra con este primer Shostakóvich arcano: en 1952 (fecha del 5º) aún vive Stalin y el músico se refugia en la abstracción de la forma.
2. Mozart: Sonatas KV 333, 457, 545 y 576. Josep María Colom, piano. Eudora. Soberbio, el gran Colom innova con un programa del más típico repertorio, incluyendo una serie de hasta siete breves interludios entre los movimientos de las sonatas, que además ornamenta con una libertad extraordinaria. Sí, Colom se inventa cosas. Sí, toca un Steinway. Su Mozart no es el Mozart de siempre. Entre historicismo y postmodernismo, nos sorprende.
3. Minimalist (obras de Glass, Nehring, Górecki, Holt, Kancheli, Pärt y Kilar). Szymon Nehring, piano. Orquesta de la Radio Polaca en Varsovia. Michal Klauza, director. IBS Classical. Si hace diez años nos dicen que un productor andaluz va a irse a Varsovia a grabar un disco de música minimalista con músicos locales habríamos pensado en una noticia de 28 de diciembre. Pero eso ha conseguido Paco Moya con IBS desde Granada. Nehring es un pianista que aún no ha llegado a los 30, pero ya muestra no sólo una rocosa solidez, sino imaginación y audacia. Además de obras para piano solo, el disco incluye un breve y vivaz Concierto del popular Górecki, el entre ensimismado y salvaje Valse Boston para piano y cuerdas de Kancheli y un refinadísimo, volcánico (y no tan breve) Concierto del cinematográfico Kilar.
4. Conrado del Campo: Cuartetos de cuerda nos. 8 y 9. Quatuor Diotima. MarchVivo (2 CD). La más poderosa programación no institucional del país es la que la Fundación March ofrece en su sede madrileña. Su gran alma máter, Miguel Ángel Marín, ha ido todo lo lejos que se puede ir, con rigor y apertura de miras, hasta lanzar su propio sello discográfico, este MarchVivo que se está haciendo eco de un gran proyecto como el rescate de los Cuartetos de Conrado del Campo, del que se han publicado tres volúmenes, uno interpretado por el Gerhard y dos por el Diotima. Aquí, en el penúltimo disco del sello (hay ya una nueva referencia, con un recital del soberbio guitarrista de Linares Ricardo Gallén) se recoge el gran salto del maestro madrileño: el Cuarteto nº8 es de 1913 y el nº9, de 1942. En las manos del Diotima son oro molido.
5. Sebastián Durón: Música para las Cuarenta Horas. La Grande Chapelle. Albert Recasens. Lauda. Incansable, Recasens sigue aportando rescates de música antigua española. Esta vez vuelve sobre uno de los grandes del Barroco, Sebastián Durón, para ofrecer un conjunto de obras no litúrgicas (solos, dúos, villancicos, tonos) para la devoción de las Cuarenta Horas, una ceremonia de origen romano y carácter contemplativo en que la hostia consagrada quedaba expuesta el mismo tiempo que Jesucristo pasó en el sepulcro. Casi todas las piezas se graban por primera vez.
6. Balagan (obras de Schoenfield, Vivier, Bartók, Bloch, Ahbez y Kovács). Noa Wildschut, violín; Pablo Barragán, clarinete; Frank Dupree, piano; Anton Spronk, violonchelo. Accentus. El trío del clarinetista marchenero Pablo Barragán pasó recientemente por el Espacio Turina de Sevilla con un programa similar a este de su primer disco, que incluye Contrastes de Bartók y el Trío de Paul Schoenfield entre otras obras. Aquí añaden el cello de Spronk en algunas piezas, pero el sonido es igual de limpio y la expresión tan intensa como recordaba del directo. Entre el folclore, el clasicismo y la modernidad, este disco respira personalidad y estalla en mil colores.
7. Heitor Villa-Lobos: Preludios y Estudios para guitarra. Deion Cho, guitarra. Contrastes. En su política de seguimiento de los grandes premios internacionales de guitarra, el sello sevillano-londinense Contrastes presenta aquí un álbum grabado por el ganador del Premio Francesco Tárrega de Benicasim en 2023, el coreano Deion Cho. El formato (en digipack y con una portada francamente mejorable) resulta desconcertante si se compara con la habitual exquisitez de la marca, pero el contenido es excelente: Villa-Lobos, uno de los grandes de la música para guitarra del siglo XX, en interpretaciones de impecable virtuosismo.
8. Reliquiae. Capella de Ministrers. Carles Magraner. CdM. El último álbum de Magraner nos sumerge en el fascinante mundo de las reliquias medievales. Con su habitual habilidad para el contraste de colores y atmósferas, el músico valenciano se pasea aquí por varios siglos de música y ambientes tan aparentemente alejados como la Sainte Chapelle de Luis IX de Francia, el scriptorium del rey Sabio, las cortes de los aragoneses Martín I y Alfonso el Magnánimo o las catedrales de Santiago de Compostela y Valencia.
9. Scriabin: Sinfonía nº3. ADDA-Simfònica. Josep Vicent. Aria Classics. Otro proyecto semiprivado, el alicantino montado en torno al Auditorio de la Diputación (ADDA) que de la mano de su director Josep Vicent se atreve con todo, desde óperas (sin ir más lejos, la próxima Carmen del Maestranza) a una obra de gran repertorio internacional poco escuchada en nuestros lares: el Poema divino de Scriabin, que bien merece esta reseña.
Y recuerden: “Al final las obras quedan, / las gentes se van;/ otros que vienen las continuarán./ La vida sigue igual”.
[Diario de Sevilla. 5-01-2025]

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
"Bach es la llave hacia el cielo"
[Cuarteto Casals: Arnau Tomàs, Abel Tomàs, Vera Martínez Mehner y Jonathan Brown. / DAVID RUANO]
En la celebración de su 25 aniversario, el Cuarteto Casals presenta la grabación de El arte de la fuga de Bach
La violinista madrileña Vera Martínez Mehner fundó en 1997 en la Escuela Reina Sofía de Madrid el Cuarteto Casals junto a los hermanos Abel y Arnau Tomàs y Andoni Mercero, que tocaba la viola. David Quiggle sustituyó pronto a Mercero y en 2002 fue a su vez sustituido por Jonathan Brown. Desde aquel momento, premiados ya en importantes concursos internacionales y a punto de registrar su primer disco para Harmonia Mundi Ibérica (matriz española de la multinacional francesa, tristemente desaparecida hace mucho), el cuarteto se afianzó no sólo como el mejor conjunto español en una especialidad casi inédita por entonces en nuestro país, sino que encontró un espacio de privilegio en la muy competitiva escena camerística mundial.
–25 años ya... ¿Se imaginaban en sus inicios que llegarían hasta aquí?
–Cuando empiezas un proyecto te imaginas todo. Pero luego vas haciendo. De repente ves que has ganado concursos importantes, puedes contratar un manáger, empiezan a llamarte de salas importantes, grabas discos… En ese momento, ya te absorbe lo que haces y no tienes tiempo para imaginar mucho. Lo único que piensas es en hacer las cosas bien y ya veremos cómo sale, y por suerte, ha salido bien.
–¿Les ayudó en un primer momento el hecho de que en España no hubiera cuartetos de cuerda estables, representar algo que en el país no existía?
–Sí y no. No porque no había infraestructuras. La gente nos miraba raro por formar un cuarteto. Tuvimos que salir fuera porque aquí no había referentes ni profesorado para ayudarnos. Tuvimos que abrir camino nosotros. En ese aspecto fue difícil. Vas un poco a contracorriente. Pero por otro lado, el hecho de no tener referentes hacía que fuera nos escucharan sin prejuicios y con oídos abiertos, y eso pudo ayudarnos en algún concurso.
–Los primeros años fueron de mucho trabajo...
–Los primeros años son ensayo ensayo estudio ensayo estudio ensayo. No haces conciertos, no ganas dinero para pagarte el alquiler… Son tiempos muy complicados.
–En 2003 graban su primer disco, los cuartetos de Arriaga, un impulso importante…
–Fue importante porque era Harmonia Mundi, que creyó en nosotros, y ahí seguimos.
–Y después de tanto terminan en Bach…
–Hemos pasado por aniversarios, vas haciendo cosas, la integral de Cuartetos de Schubert, luego la integral de Beethoven, que es como el Everest. ¿Y después del Everest qué hay? Pues el big bang, y el big bang es Bach… La esencia de las cuatro voces.
–La polifonía clásica de los flamencos…
–Exactamente, de ahí viene todo.
–Aunque no tenga instrumentación, es posible que Bach estuviera pensando en el órgano cuando escribió El arte de la fuga, ¿se adapta bien la escritura a las tesituras del cuarteto?
–Se adapta perfectamente. Hay algunos pasajes en los que tenemos que pasar voces porque bajan por debajo de las posibilidades del violín, pero es perfectamente factible. Es una obra arquitectónicamente espectacular, perfecta.
–¿Qué hacen con el contrapunto 14, el incompleto?
–Lo terminamos con un acorde de re mayor, como las otras fugas.
–¿Tocan con instrumentos convencionales pero arcos del XVIII?
–Sí, los instrumentos son los nuestros. No tenemos posibilidades de tener un segundo instrumento como está el mercado, pero utilizamos arcos barrocos, para conseguir una articulación más cercana a la época.
–¿En concierto suelen hacer la obra completa?
–Depende de la sala. A veces la hemos hecho completa y también alguna selección. Nos adaptamos a lo que necesite el programador.
–¿Con qué repertorio la programan?
–Lo hacemos mucho con Haydn, porque ahora estamos tocando su Op.20 en la que hay cuartetos que terminan con fugas. También con Mozart. Pero a veces lo hemos hecho con Brahms, Beethoven o Shostakóvich, al que también le gustaban mucho las fugas.
–¿Qué papel juegan aún los discos en la carrera de un grupo?
–Ahora mismo tener un buen disco grabado es importante para darse a conocer.
–¿Y para ustedes que son ya tan conocidos?
–Es importante para dejar tu marca, para señalar tu forma de entender determinadas obras, en este caso Bach. Es importante para dejar la huella. Seguimos aquí y así es como vemos esta música en este momento. El cuarteto existe para tocar conciertos en vivo, indiscutiblemente, pero dejar referencias a lo largo del tiempo es importante para las generaciones futuras. Igual que nosotros tuvimos como referentes a cuartetos anteriores.
[El Cuarteto Casals en Vespa en una simpática imagen promocional / IGOR.CAT]
–De Schubert grabaron la integral para DVD con el sello Neu en conciertos en vivo en Barcelona, pero sólo se han publicado tres volúmenes…
–Sí, está todo grabado, pero ha habido algún problema con la financiación y por eso no han salido los dos volúmenes que faltan.
–El resto de sus discos son todos de estudio, pero este Bach lo grabaron en la iglesia del Castillo de Cardona.
–Exacto. Es una iglesia donde también graba el maestro Savall y que tiene una acústica excepcional. Para Bach necesitábamos una sonoridad diferente. En estudio podíamos perder algo de la magia sonora que tiene esta música. La música de Bach es ascendente. Bach es la llave hacia el cielo, y esa acústica es espectacular, perfecta para su música.
–Nunca han grabado música de Shostakóvich, ¿es el próximo paso?
–Correcto.
–¿Responde al encargo de algún espacio o es iniciativa suya?
–Iniciativa nuestra. Nos sentimos muy a gusto con ese repertorio. Hemos hecho ya todos los cuartetos menos tres. Y ahora está programada hacer la integral en diversas salas, y pensamos que era ideal, que ya que los íbamos a tener en dedos, grabarlos, y es el próximo proyecto.
–Después de esos primeros años de trabajo duro, la cosa cambia, pero al fin y al cambio son muchos años de convivencia muy estrecha. ¿Cuál es la clave para mantener unido el grupo tanto tiempo?
–Hemos hecho mucho camino, porque no solo es tocar, es gestionar el tema personal de cuatro personas, cada una con su proceso vital, sus intereses, sus necesidades. Hemos hecho gran trabajo para darnos libertad desde el respeto, para que cada cual se sienta a gusto en el grupo. No atar demasiado, pero tampoco soltar del todo. Ser sinceros. Y si alguno en algún momento necesita un poco de más libertad, y esta comida que íbamos a hacer juntos pues prefiero no ir, porque necesito mi espacio para otra cosa, pues respetar eso. Es un equilibrio no siempre fácil, pero hay que dejar que las cosas fluyan, con un objetivo común, el cuarteto, pero cada cual con sus necesidades.
–Uno se acostumbra a vivir así, viajando permanentemente…
–Sí, claro, si es lo que te gusta hacer, te acostumbras. Tampoco es una lucha constante. No te tienes que levantar cada día para ir al trabajo. Es distinto. Conseguir vivir de lo que nos gusta es una enorme suerte. Estamos muy contentos de que haya podido salir la grabación del Bach como celebración de nuestros 25 años. Contentos de estar vivos y con muchas ideas y ahondando en música tan extraordinaria.
–Y el repertorio es absolutamente interminable. Además también hacen estrenos...
–De vez en cuando vamos añadiendo algo. Cuando la integral de Beethoven encargamos seis obras que tocamos para complementar los conciertos. Vamos añadiendo repertorio nuevo, con obras de Mozart, Haydn o ahora Shostakóvich y de vez en cuando algunas obras actuales
–Incluso con orquesta...
–Sí, últimamente hemos hecho Absolute Jest de John Adams.
[Diario de Sevilla. 25-06-2023]
EL CD EN SPOTIFY
What I'm listening to right now
String Quartet No. 5 in A Major, Op. 18 No. 5: I. Allegro by Cuarteto Casals, on the album: Beethoven: The Complete String Quartets, Vol. III "Apotheosis"
Sebastian’s Highlights and Goobye :(
by Communications Intern Sebastian Khattabi
Wisconsin Union Theater’s programming never ceases to impress me. From seeing Portland Cello Project perform Radiohead’s “OK Computer” on cellos, to belly laughing to the hilarious jokes from Roy Wood Jr., I’ve had an amazing time here.
But let me assure you that the Wisconsin Union Theater is not done offering great shows. Here are some of my favorite musical artists that are coming to the theater in the Spring.
Pedrito Martinez Group
Hailed by NPR as “both a cosmopolitan entertainer and an authentic folklorist,” Cuban percussionist and rumba aficionado Pedrito Martinez finds links between the old and the new.
With a versatile sound that combines traditional genres like Afro-Cuban jazz with more contemporary styles of hip-hop and funk, The Pedrito Martinez Group serves up the kind of irresistibly danceable music rarely found outside of a Havana street corner.
With my mother hailing from Durango, Mexico, I come from a strong Hispanic background. I truly do believe that one cannot listen to Hispanic music and not dance. Whether it’s salsa, cumbia, banda, merengue, or (in this case) rumba, there’s a unique quality that’s tucked away among the complex percussive beats and symphonic melodies that move you....emotionally and physically.
It’s also awesome to see the Afro-Latino community receiving more representation in our performing arts. When Amara la Negra visited Shannon Hall earlier this semester in celebration of LatinX Heritage month, she was able to talk about her experiences with colorism and her intersectional identity as a black Latin woman. The Afro-Latino subculture often receives little to no recognition even though salsa and rumba’s infectious beats originate from African and Caribbean drum circles. Pedrito Martinez also identifies as an Afro-Latino, and I cannot wait to see him on March 27, 2019. Not to mention, he will be performing in the Play Circle which will be a perfect setting for the instruments to fill the small and intimate space.
Click here for tickets
Cuarteto Casals
When I first listened to Cuarteto Casals, I was floored. I was instantly whisked away to this musical place where the strings flooded my computer speakers with passion and emotion. I don’t consider myself an avid listener of classical music yet there was something unique about Cuarteto Casals.
Was it their collaborative chemistry in which they feed off each other’s performances?
Was it their impressive technique to masterfully proceed through the works of Haydn and Mozart?
I’m really not sure. But I know something was there.
Named after the great Catalan cellist Pau Casals, Barcelona-based Cuarteto Casals is a string quartet dedicated to performing the great masterpieces from the 17th century to present day. The 2018 quartet-in-residence at the Royal Palace in Madrid performs a program including works by Mozart, Mendelssohn, Beethoven, Haydn, Bartok, Purcell and Debussy.
Also, the 100th Concert Series (2019-2020) will be announced at this show. The Wisconsin Union Directorate’s Performing Arts Committee and the Wisconsin Union Theater have worked tirelessly to celebrate this amazing accomplishment of bringing classical music to Madison, WI for a century. I will hopefully see you in Shannon Hall on March 1, 2019.
FUN FACT!: The Concert Series actually predates the Wisconsin Union Theater.
Click here for tickets!
Kyoko Oyobe Quartet
To end off the season, I’m so excited to see the Kyoko Oyobe Quartet. It’s been a while since the semester ended with a jazz performance. But putting Spring Semester Final Exams aside, I will definitely set time to see this accomplished jazz pianist.
“Oyobe plays with gentleness and sincerity and her compositions are beautiful, highly lyrical and harmonically satisfying music,” – The New York City Jazz Record on “Happy Silence” (2015).
A gifted artist who explores different modes of expression, Kyoko Oyobe’s music reflects an essence and distinct color that borrows from Bebop to Brazilian, and Free Jazz to French Impressionist and 20th century voicing. Her inimitable style is adventurous and dynamic.
This performance also aligns perfectly with our mission to provide quality and unique performing arts from diverse backgrounds to the Madison area. You don’t often see a woman jazz pianist, let alone a woman from Asian descent. Her fingers simply dance over the keys, creating bubbly and improvisational melodies right on the spot. I love it! I cannot think of a better way to end the semester.The Kyoko Oyobe Quartet will be performing in the Play Circle May 2, 2019.
Click here for tickets!
It comes with a heavy heart that I will be leaving the Wisconsin Union Theater as a Communications Intern. I started this fantastic experience in October of 2017 as an eager freshman who wanted to do some work in marketing and communications. I applied for this internship on a pure whim and never thought I would actually get it. Wisconsin Union Theater Communications and Community Relations Director Esty Dinur really took a chance on me and for that I am extremely grateful. I later learned that I was the first freshman to be hired as a Communications Intern which was awesome. This internship completely exceeded my expectations in all aspects: experiences, culture, and even tasks. I will miss the Wisconsin Union Theater dearly and there will always be a special place in my heart for this great place.
Rest assured, I am committed to leaving the position in good hands. Our new intern, Alison Hovind,will do a fantastic job. This is surely not gonna be the last of me. You’ll probably still see me in Shannon Hall for comedy events or the Play Circle for some jazz musicians.
Sincerely,
Communications Intern Sebastian Khattabi