Muerte
La muerte nos acompaña a todos lados. Aunque no queramos, es nuestra contraparte.
Como algo que no quiere ser visto, es difícil de comprender.
Es el hogar que nos espera después de la vida. Es nuestra amiga más leal y paciente. Es el silencio que trata de aclarar la mente.
Como nos despoja de nuestro cuerpo, no se puede sentir. Va más allá de los sentidos.
Se vincula íntimamente con nuestro ser, anhelando ser aceptada por él. Porque, como ella, incomprendido. Como ella, inexplicable. Como ella, siempre presente.
Y es entonces, cuando él la acepta, que una de las cosas más maravillosas ocurre: La oscuridad se ve repleta de estrellas. Estrellas que no se verían hermosas sin esa oscuridad.















