Estúpido insomnio que no me deja conciliar el sueño porque te estoy pensando, porque mi mente se llena de tu recuerdo y de las caricias que algún momento me regalas con cariño e infinita ternura.
Y el reloj marca una a una las horas. De doce a tres y la añoranza se mezcla con los suspiros por ti. Dan las 4, 4 y media, 4:43 y no te vas de mi cabeza, por el contrario, te quedas estático y persistes en acompañarme más entrada la madrugada. No quisiera, pero te tengo en mi pensamiento, no te vas y caminas despacio de norte a sur.
Leregi Renga
















