De ti, solo quedan recuerdos, vivencias difumidas que con el tiempo se han ido escurriendo por la coladera del olvido y que me dejan ya pocas opciones de felicidad y alegría.
No es que no te haya amado con el alma, pero después del cataclismo de nuestro desamor, ocurrieron cosas feas y me dejaron huella profunda en la memoria. No es que seleccione lo malo, solo que a veces ganan y pues me he quedado con el mal sabor de boca que me dejó todo eso y que me marco. Incluso tú, yo supongo que te ha pasado lo mismo y que prefieres cortar de tajo todo lo que convivimos.
Así que ahora, al echarte de menos, ya queda poco de los ratos dichosos y se que con los años, se van a ir desdibujando al grado de ser solo manchas grises en un pasado sin gloria.
Leregi Renga











