JATO 2026: tres días para recordar que los pueblos nunca dejaron de latir
Hay una cosa curiosa que me pasa cada vez que paseo por Cáceres durante JATO. Vas andando tan tranquilo, pensando en tus cosas, y de pronto ocurre algo extraño: una plaza huele a migas recién hechas, una esquina suena a tamboril, más adelante alguien enseña un oficio que aprendió de su abuelo y, casi sin darte cuenta, terminas hablando con una persona de un pueblo que ni siquiera conocías hace…















