¿Recuerdas a tu primer amor? Estabas tan seguro como yo de saber que es amar y que es cometer un suicidio, espero tú estés bien, sonriendo siempre, viviendo.
Había un corazón roto en la habitación, era el mío, por eso no te había podido escribir, he sufrido mi decepción más grande, cometí un suicido de amor, estaba tan mal que Diciembre fue un largo invierno aun cuando iniciaba Marzo mi corazón seguía herido, como cuando la nieve cubre todos los árboles y no les deja respiro sino hasta que la primavera se asoma, no sé si me vayas a entender. ¿Has estado enamorado? Apenas soy una niña y creo plenamente que esto que siento es amor, porque desde que lo dejamos mi corazón se ha hinchado tanto que podía volverme a suicidar, por lo menos me he levantado de la cama, no quiero leerme como esas niñas que se enamoran cada mes, él y yo tenemos historia, tengo la certeza que desde que lo vi mi corazón quedo flechado y algo en mi cayo en la profundidad de mi ser.
Todos los días me imaginaba presionando mis piernas debajo de una mesa al verle sonreír, mis manos jugaban en mi cabello, él ama todo de mí, yo amo todo de él, pero no quiero que él ame más nada de mí, ya que yo no puedo dejarle de amar, planeo que él me deje a mí, que él suicide su amor, no quiero ser más la tierna niña de ese hombre, así que cogí las tijeras y acabe con mi melena, me amarre a dios y los cigarros, mi aroma no será el mismo, mis ojos no se verán igual me he suicidado; estoy corriendo en algún lugar de mi ciudad, esa que tiene colores y fiestas en mariachis, es 24 de febrero lo están celebrando en mi país y yo estoy bailando, lo hago de una manera que se mire sensual para que se borre de mí el rastro de soledad, la ciudad entera piensa que somos felices, de antemano te digo que estoy bien, no planeo acabar con mi integridad tan de golpe, no merece esto mi cuerpo mucho menos ahora que el está débil y enfermo, el derrama sangre de mis entrañas, muestra que está molesto, gastado y acabado, apenas soy una niña. El dolor en mis entrañas es tan fuerte que todo se retuerce en mí, me dobla, me martiriza, me agobia y me hace correr, me mantengo dopada para no gritar en las noches por mis pesadillas, todo se está volviendo un largo invierno, yo no quería enfermarme y mucho menos darle camino separado a mi amor, pero ahora estoy en el hospital no puedo quedarme y sufrir no si eso hace que decaiga más.
Mi hombre está conociendo el mundo y yo el mío.
“Yo amo todo de él y no sé si el recuerde mi nombre” fue lo último que dije mientras cerraba mis ojos , apenas abro la boca para contarle a alguien lo que siento, ya que mis palabras y pensamientos se han esfumado dejándome sola, muy sola, está amaneciendo en mi país el cielo esta purpurino, unos pajarillos me están cantando y apenas las ruedas de los coches avanzaban despacio y sin prisa, yo estaba viva, el invierno se me estaba pasando a pesar de que le queda un mes, no le voy dejar de amar porque probablemente nunca pueda, tu primer amor siempre va estar, los demás nunca serán amores, es más bien como un amante con el cual planeas engañar a tu verdadero amor, ya que sabes que por mucho que lo intentes nadie será mejor ni te hará sentir como esa persona tal vez ese amante te haga sentir de muchas formas más pero nunca como aquel, y mientras intento curar mi cuerpo podre pensar para mí misma, para mi salud.
Me pregunte que estaba ganado con llorar todas mis noches y en una de ellas encontré la única razón para conseguir algo mejor, algo diferente aunque haga pelear a mi corazón con mi sentido común, pero hoy veré las estrellas brillar, mientras recordare todas las cosas que dijimos que sé que son verdad, que son hoy mis recuerdos.
No me suicidare, solo estoy renunciando a él.
Con amor siempre Fernández Jacqueline