SabĂas que hace más de 500 años los mexicas no solo recibĂan a un reciĂ©n nacido… le hablaban directamente a su destino?
Cuatro dĂas despuĂ©s del parto ocurrĂa algo muy importante. Se hacĂa la ceremonia del nombre. La partera regresaba a la casa, tomaba al bebĂ© y lo levantaba hacia el cielo mientras pronunciaba una plegaria en náhuatl:
"Xicmopielili in conetl, ma cualli tonalli mopan moquetza."
“Protejan a este niño y que un buen destino habite en él.”
Luego venĂa un momento lleno de simbolismo. Mostrando el escudo y las flechas que el padre regalaba a su hijo, decĂa:
"Xicana in chimalli, in mitl."
Toma el escudo y las flechas.”
No eran juguetes. Representaban el camino que algĂşn dĂa podrĂa seguir.
DespuĂ©s el padre repetĂa la plegaria y lo presentaba ante los dioses y ante su propio linaje, como diciendo: aquĂ está el nuevo miembro de nuestra casa.
Este tipo de ceremonias quedaron registradas en documentos histĂłricos como el CĂłdice Mendoza, donde se muestran escenas del nacimiento y la crianza en la sociedad mexica.
Para los mexicas, un nombre no era solo una palabra… era la primera señal del destino que esa persona comenzaba a caminar.