ÂżQuĂ© son las palabras? Sino más que montones de garabatos conglomerados en nuestras memorias.Un par de sĂmbolos que por si solos no dicen nada pero que igual pesan. Son, por naturaleza, espadas de doble filo, cortando todo a su pasĂł. HaciĂ©ndonos sangrar mas no nos matan, no del todo. Algo asĂ como los te quiero nunca dichos de tus labios o los versos robados de los mĂos. Suele ser asĂ cĂłmo funcionan. Si hablas duelen y si callas matan.
Por tanto mientras te escribo sĂ© que es probable que tĂş estĂ©s huyendo. Que estĂ©s buscado refugio en brazos de otros. AntĂtesis, no te culpo por tener miedo. SĂ© que mis versos puede ser letales pero son productos del ser más despreciado, Eros; que bien pudo ser hijo del amor y la guerra o de la oportunidad y la pena. Es quizás por eso que no sĂ© si quedarme y luchar por ti o simplemente esperar a que las aguas se calmen mas en el transcurso del tiempo te escribo. Trazo en un lienzo tu cuerpo. Primero tĂş tez pálida de azucena y ese remolino negro de pensamientos alocados. Luego esa griega hermosamente malĂ©vola acompaña por un par de comillas que ponen en duda todo lo que provenga de ahĂ y aĂşn asĂ me enloqueces. Por eso te verso, para inmortalizarte, para dar forma y vida a esos pedazos que llevan tu nombre.
Tal vez solo sea porque en mis letras logro hacerte feliz. Puede que en ellas te devuelva las alas que te fueron arrebatadas y vuelva en ti el brillo que poco a poco a ido apagando tu oscuridad. Te escribo para liberarte de tus ataduras y sanar lo que el tiempo a olvidó porque yo no logro hacerlo. No sé dejarte pasar por alto. Por eso con la idea absurda de hacerlo realidad lo comparto con el universo e incluso contigo. Aunque tú, como siempre, finjas no leerlo.